I. La Expedición de los 10.000. Los orígenes y comienzo de la marcha

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Hoplitas griegos representados en el Monumento de las Nereidas de Janto. Ahí fue enterrado un príncipe licio en la misma época que en la expedición que narramos.

A la muerte del rey persa Darío II, su hijo, Artajerjes II accede al trono, mientras que su hermano menor, Ciro, había quedado como sátrapa de Lidia, la Gran Frigia y Capadocia, así como superintendente militar de todas las tropas del Asia Menor unos años antes. Pero este fue un regalo envenenado, ya que estas tierras le fueron arrebatadas a Tisafernes y entregadas a Ciro por parte de Darío II. Para recuperarlas, Tisafernes acusa al hermano del rey de que tramaba una conspiración para asesinarlo y tomar el trono. La madre de ambos media para que el mayor no lo condene y lo deje partir sano y salvo. Tras esta mala experiencia, esta vez sí, Ciro el joven decide acabar con el reinado de su hermano.

Al llegar a sus posesiones occidentales, empieza a reunir tropas, muchas de ellas griegas, pues era la mejor infantería de la época. Para no despertar sospechas, sufraga una serie de campañas en diversos sitios: en el Quersoneso, bajo el mando del espartano Clearco; apoya una facción, la de Aristipo en Tesalia; en Mileto, con Soféneto y Sócrates al mando; y contra los pisidas, a Próxeno.

 

Moneda con la efigie de Tisafernes
Moneda con la efigie de Tisafernes

Tras acumular los contingentes y adquirir estos todavía más experiencia en las campañas en la que estaban ocupados, reúne a todos, tanto mercenarios griegos como orientales en Sardes, con la excusa de marchar contra los pisidas. Aunque los cabecillas griegos sabían la misión verdadera de la expedición, el resto desconocía que iban contra el rey, creyendo de verdad que lucharían contra los pisidas. Esto no escapa a los ojos de Tisafernes, que se dirige a toda prisa a avisar a Artajerjes II de la enorme expedición que va contra él. Y así, un 20 de mayo del 401 a.C. se inicia esta epopeya*.

Tras recorrer el ejército unos 250km y haber hecho algún alto para recibir más mercenarios griegos, llegan a Celenas, ciudad próspera donde tenía un palacio y un parque para cazar Ciro. Allí descansan 30 días y llegan casi todos los refuerzos griegos. En total 10.600 hoplitas y 2.300 peltastas. Continúa la marcha hasta la ciudad de Caístro, donde el descontento reina entre la tropa griega por no recibir su soldada. También la dureza de las últimas jornadas, con trayectos de hasta 150 km cubiertos en 3 días caldearon los ánimos entre los griegos. La llegada de la mujer del rey de los cilicios, que poseía grandes riquezas supone un alivio para Ciro, ya que paga el sueldo a los griegos. Desde allí, continúan unos 100 km en 4 días hasta Tirieo.

En esa misma ciudad pasan revista a la tropa griega y bárbara. Los griegos, a pesar de ser menos, realizan una carga simulada contra los bárbaros que los hacen huir. Ciro los mira con admiración por el miedo que los griegos causan a los bárbaros, pues son a estos a los que se enfrentarán.

*Seguiremos la cronología de Paradeisopoulos.

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