Antonio de Escaño. (Museo Naval de Madrid)
Antonio de Escaño. (Museo Naval de Madrid)

Hoy rendimos homenaje al antepasado de uno de nuestros lectores, el ilustre D. Antonio de Escaño, que llegó a Teniente General de la Armada y luchó en importantes batallas, incluida la célebre de Trafalgar, donde gracias a su acción, salvó al soberbio buque.

Nos aporta la siguiente documentación. Un documento, copia del firmado por Gravina en abril de 1805 explicando los daños causados por los ingleses y pidiendo tropas para enfrentarse a ellos como luego ocurrió en el cabo Trafalgar el 21 de octubre de ese mismo año. Hemos transcrito el texto para su mejor lectura. En él se establecen las penas para los desertores, y las recompensas para los que se incorporen, incluidos los desertores.

También dos láminas de dos buques en los cuales D. Escaño ejerció el mando, el “Santísima Trinidad” y el navío “Real Carlos”. Estas fueron obtenidas a principios de la década de 1970 en Sevilla por el padre de nuestro seguidor.

Lámina del "Santísima Trinidad".
Lámina del “Santísima Trinidad”.
Lámina del "Real Carlos".
Lámina del “Real Carlos”.

 

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Transcripción del documento:

Don Federico Gravina Napoli y Moncada, Cavallero Gran Cruz de la real y distinguida Orden de Carlos III. y de la Militar de Santiago, Administrador de la Encomienda de Ballaga y Algarga de la de Calatrava, Gentil Hombre de la Cámara de S.M. con exercicio, Teniente General de la Real Armada, y Comandante General de la del Occeano.

Los Ingleses han atacado y batido nuestros Buques, sorprehendiendolos quando nos erciamos en la mas segura paz, y causandonos los daños y desgracias que son notorios. Todo buen Español debe mirar con horror este atentado, y acordandose de lo que, como primera obligación debe al Rey y a la Patria, promover en su corazon las ideas de una honrosa y justa venganza. S.M. me ha confiado el mando de sus fuerzas Navales, y me ha autorizado á señalar las gratificaciones oportunas, poniendo á mi disposicion los fondos suficientes para reunir a la Marinería dispersa: encargandome al mismo tiempo que se establezcan penas para los que no quieran acudir á su voz paternal. Todo se realizará con el mas exácto cumplimiento. Las penas serán rigurosas contra los desertores, porque asi lo exige el arraigado mal, y la necesidad de su curacion; y recaerán en los que no se presenten dentro de 15. dias siendo de este Departamento, ó dentro de un mes siendo de otro; considerandose como desertor á todo Matriculado que no lo haga dentro de este tiempo.

I. Se pagará mensualmente á la Gente de Mar, sin obligarlos á tomar ropas ni efectos; á menos que por su desnudéz ó mal uso del dinero no sea necesario ocurrir á contener el mal que causan.

II. Las insignias se pagarán tambien mensualmente á sus familias, en los terminos que las señalen.

III. Se perdona á los desertores que se presenten dentro del termino expresado, no solo de toda pena aflictiva, sino aun de la pérdida de lo que tenían devengado al tiempo de su desercion: sin la rebaja de los tres meses que se les debería descontar, segun ordenanza.

IV. A todo Hombre de Mar que se presente voluntariamente, y que sea capaz de desempeñar la plaza de Marinero, ú otra superior, se le dará la gratificacion de doce pesos; y si solo es capaz de la de Grumete, siendo util para el servicio de Lanchas, la de ocho.

V. Las gratificaciones se darán en mano propia al presentarse, siendo esta Capital, ó en el acto de salir para el parage á que se les destine siendo fuera de ella: ó bien se darán á las personas que señalen los acreedores.

VI. Por cada 5. leguas de distancia desde el parage que se salgan, hasta el de su presentacion, se abonarán tres reales de dietas, sea su viage por mar ó por tierra.

VII. Empezarán á gozar el sueldo de su plaza, ó desde el dia en que salgan para el destino que se les señale, ó desde el que se presenten en él: segun se vea los deseos que manifiesten por realizar sus servicios.

VIII. Se persiguirá con el mayor rigor á los desertores, y si son de los que se han presentado y recibido la gratificacion expresada, ó algunos otros adelantamientos, se les castigará, como á ladrones que son, con cien azotes sobre un cañón, luego que se les aprehenda, sin perjuicio de las demás penas; si han verificado su desercion antes de cumplir dos meses de servicio.

IX. Se establecen las gratificaciones siguientes que se extienden á los Cabos de Matrícula, Sargentos, Cabos, y á todo Vasallo del Rey, pidiendo y encargando á todas las Justicias concurran y auxilien á fin de que se consigan las aprehensiones.
Al que aprehendiere un desertor de Marina se le darán 150. reales vellon.
Si fuese aprehendido fuera de parage en que haya Juez ó Subdelegado de Marina, se deberá llevar al mas inmediato, y se dará á mas un real por legua, haciendo constar el aprehensor la distancia.
Las gratificaciones de aprehension se darán al entregar el aprehendido, y se le cargarán á este para su descuento en los sueldos sucesivos.
Al que oculte un desertor se le castigará con la pena de obligarlo al servicio de Vaxeles, ó de Arsenal, siendo individuo de Marina, y si no lo es, con las que establecen las Ordenanzas de Exército para los individuos de tierra.

X. Se establecen los parages siguientes para el pago de las gratificaciones, y deberá ocurrirse por ellas al mas inmediato. El Navio Argonauta, Cádiz, Isla de Leon, Puerto Real, Puerto de Santa María, Sanlucar, Higuerita, y Ayamonte.

Repito en nombre de S.M. que las gracias y las penas se cumplirán con la mayor exactitud. Los Españoles han sido siempre una Nacion llena de honra y de valor. Vamos á hacer ver á los Ingleses que sabemos vengar tan repetidas injurias, y el respeto con que deben tratar a una Nación fuerte y guerrera.

Navío Argonauta, y Cádiz 8, de Abril de 1805.
Federico Gravina.

 

Gracias a Joaquín Domech por colaborar con el proyecto.

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