Los mercenarios celtas, famosos por su fiereza y tamaño, también lo fueron por su dudosa fiabilidad, tanto dentro como fuera del campo de batalla.

A pesar de ello, fueron una de las tropas mercenarias más utilizadas en la antigüedad, debido a su enorme número, que permitía reforzar en mucho cualquier ejército con miles y miles de hombres. También su fiereza y corpulencia eran muy valoradas, en especial, frente a tropas mediocres, que no aguantarían su potente carga inicial. Sin embargo, frente a tropas profesionales, los resultados solían ser diferentes, ya que si la carga inicial no era exitosa, y en los primeros momentos del combate las cosas no iban bien, solían derrumbarse y huir, cayendo presas del pánico. Mercenarios Celtas

Elefante de guerra pisoteando a un infante gálata, posiblemente representando la victoria de Antíoco I sobre los gálatas en el 275 a.C. Terracota encontrada en Myrina, Turquía.
Elefante de guerra pisoteando a un infante gálata, posiblemente representando la victoria de Antíoco I sobre los gálatas en el 275 a.C. Terracota encontrada en Myrina, Turquía.

Pero lo más temible de los mercenarios celtas, era que eran muy propensos a realizar acciones sin importarles los intereses de quien les hubiera contratado. Así que no era raro la deserción, asesinato de sus contratistas, etcétera, tal y como veremos en los casos que citaremos a continuación:

  • El rey Seleuco III Keraunos, es asesinado en el 223 a.C. en mitad de una campaña militar, estando implicado en este un galo, siendo estos, parte importante de su ejército.
  • Tras la batalla de Ancira, en el 235 a.C. que enfrentó a Antíoco Hierax y Seleuco II Callinicus, creyendo los celtas de Antíoco que había caído el rey enemigo, se volvieron contra su pagador para aniquilar a la familia real y poder saquear los territorios a gusto aprovechando el vacío de poder. Hierax tuvo que sobornarles para evitar su asesinato. Tiempo después, es asesinado por unos galos en el 226 a.C.
  • Ptolomeo II sufre un motín de sus mercenarios celtas tras la victoria de este sobre su hermano, para intentar apoderarse de Egipto.
  • El rey bitinio Ziaelas, que al invitar a los líderes gálatas a cenar, es asesinado por estos en el 228 a.C.
  • El rey macedonio Antígono Gonatas sufrió un amotinamiento de sus galos en Megara.
  • El rey Pirro vio como su reputación fue gravemente dañada debido a que sus mercenarios saquean las tumbas reales en Aigai.
  • En la batalla del Metauro, los auxiliares galos de Asdrúbal, haciendo honor a su indisciplina, se emborracharon la noche anterior a la batalla, estando para esta en un estado lamentable. El resultado de esta, que acabó en derrota para los cartagineses, no se le puede achacar tan solo a esto, pero puede ser considerado un factor.
  • Y por último tenemos el caso más sonado, el de unos 3.000 mercenarios galos implicados en la Segunda Guerra Púnica. Son utilizados por los cartagineses como guarnición en Agrigento, la cual, en vez de proteger, saquean. Tras esto, los envían a proteger Eryx de los romano, y esta vez, simplemente entregan la ciudad al enemigo. Pero con los romanos su comportamiento no mejora, y al ser encargados de cuidar del templo de Venus en Eryx, someten este a saqueo.

Tras estas breves pinceladas, podemos ver claramente que los celtas (en estos casos galos y gálatas) podían volver su espada con cierta facilidad hacia quien le contratase, siendo por tanto un arma de doble filo muy peligroso, en especial si quien les pagaba no se encontraba en una posición fuerte.

Pero cuando era necesario contar con un numeroso contingente de tropas, en especial infantería pesada, estos eran una de las mejores opciones, a pesar de lo anteriormente dicho.

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