¿La jabalina como arma de carácter étnico?

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En el año 785, Luis el Piadoso fue presentado como futuro rey de Aquitania ante la corte de Paderborn. Acompañado de otros niños de su edad, apenas siete años, iba vestido por voluntad paterna al estilo de los vascones: túnica corta y redonda, mangas extendidas, piernas cubiertas, espuelas en las sandalias y una jabalina en la mano.

…Cui filius Hludouuicus pro sapere et posse oboedienter parens occurrit ad Patrisbrunam, habitu Uuasconum cum coevis sibi pueris indutus, amiculo scilicet rotundo, manicis camise diffusis, cruralibus distentis, calcaribus caligulis insertis, missile manu ferens; haec enim delectatio voluntasque ordinaverat paterna…

Luis el Piadoso dando muerte en batalla a Marcoman de Bretaña (1325-1350).
Luis el Piadoso dando muerte en batalla a Marcoman de Bretaña. “Grandes Crónicas de Francia”.

Con ser bien conocido, el texto no deja de ser precioso para nosotros, en la medida que atribuye a la jabalina el carácter de arma asociada a la imagen de los vascones –cabe decir a la imagen honorable, en la medida en que Luis estaba destinado a gobernar a la aristocracia de la Vasconia carolingia.

La lanza arrojadiza o jabalina fue un arma de uso común durante la Alta Edad Media, no sólo entre los combatientes más modestos. El mismo Luís el Piadoso vuelve a aparecer en las fuentes empuñando una jabalina en el asedio de Barcelona entre los años 800-801. Según Ermoldo el Negro, durante el asedio de Barcelona Luis se dirigió hacia las murallas de la ciudad y arrojó su lanza con tal fuerza que la clavó en la piedra, para pavor de los musulmanes:

…Tum rex ipse pius crispans hastile lacerto, Inque urbem adversam conpulit ire celer. Hasta volans mediae ventis se contulit urbi, Marmore subiecto figitur acta nimis…

También en relación a los ejércitos islámicos encontramos este tipo de referencias. En al-Andalus, la más representativa es el relato de la muerte de Musa ibn Musa, líder de los Banu Qasi, sucedida entre el 862/863. Musa había casado a su hija con Azraq Ibn Mantil, señor de madinat al-Faray (Guadalajara), para conseguir su apoyo militar contra el emir Muhammad. A pesar de la boda, Azraq mantuvo su lealtad hacia el emir, lo que Musa entendió como una traición. No tardó en lanzar un ataque contra las tierras de su yerno. Arrasó los alrededores de madinat al-Faray hasta que Azraq se enfrentó a Musa y le abatió con una jabalina.

…Entonces cogió su cota de malla y salió a caballo con sus más próximos. Mūsà se apartaba de él, pero se dedicó a seguirle hasta interceptarle. Azrāq era muy hábil con la jabalina y tenía una pericia extraordinaria con ella, por lo que acabó alcanzando a Mūsà por el flanco en su incesante persecución. La jabalina le atravesó su pierna con su montura, dejándole inmovilizado la herida. Perdió su fuerza y se puso en marcha a su país (baladi-hi) de Tuṭila, muriendo en el camino antes de llegar a ella…

Nótese que el relato resalta la habilidad del lanzador, un hombre de alto rango que estaba bien entrenado en el uso de este tipo de armas.

No es raro que el uso de la jabalina fuera digno de alabanza en los textos árabes, si pensamos que el propio Mahoma aparece combatiendo con una en la batalla de Uhud, en 625. En los enfrentamientos entre la comunidad islámica de Medina y los de La Meca, estos últimos organizaron un ejército al mando de Abu Sufyan, con 3.000 hombres de infantería y 200 jinetes. Mahoma por su parte solo pudo reunir 1.000 hombres, de los que desertaron 300 antes de llegar a la colina de Uhud, donde ocupó una posición defensiva. A pesar de la inferioridad numérica de los musulmanes, la batalla no se decantó por ninguno de los dos bandos. Mahoma utilizó una jabalina en el combate.

Mahoma mata a Ubayd bin Khalaf en la batalla de Uhd. Ilustración de manuscrito de comienzos del siglo XIV..
Mahoma mata con una jabalina a Ubayd ibn Khalaf en la batalla de Uhud. Ilustración de manuscrito de comienzos del siglo XIV..

En los primeros años del Islam, el ejército del profeta tenía muy arraigadas las costumbres nómadas y tribales de los grupos del desierto. Estaban acostumbrados a montar a caballo y a camello, por lo que conocían bien las técnicas de combate con armas arrojadizas. Por lo tanto, no es de extrañar que los grupos de alto rango fueran hábiles lanzadores de jabalinas.

Frente a la idea común que atribuye a la espada el carácter de única arma de prestigio, hay que recordar que las armas medievales fueron muchas y variadas, dependientes de un proceso productivo disperso y de ámbito local, que hace difícil una clasificación sistemática.

La lanza es una de las armas más antiguas que se conocen. Fácil y barata de producir, podía usarse para el combate cuerpo a cuerpo y como arma arrojadiza, tanto a caballo como a pie. Durante la

Distintos tipos de jabalinas a lo largo de los siglos. A la derecha del todo el angón.
Distintos tipos de jabalinas a lo largo de los siglos. A la derecha del todo el angón.

Antigüedad y la Alta Edad Media fue utilizada generalmente como arma arrojadiza. El ejército romano contaba con el pilum como arma ofensiva principal. Ésta era utilizada a modo de jabalina y se lanzaba contra los enemigos antes de entablar combate cuerpo a cuerpo empuñando la espada corta llamada gladius. El pilum romano estaba preparado para doblarse una vez había impactado en el enemigo, de forma que quedaba inutilizado y no podía ser devuelto contra su dueño. También los germanos contaban con lanzas arrojadizas. Éstas eran rudimentarias, pero no por ello menos efectivas.

Durante la Alta Edad Media no se crearon tipos específicos de lanzas. La dispersión de la producción da lugar a una tipología muy variada. Cada herrero hacía sus propias puntas siguiendo un patrón distinto, lo que imposibilita una clasificación sistemática. Quizá la excepción es el angón utilizado por determinados pueblos germánicos, en particular los francos, entre los siglos VI y VII. Su forma y existencia es conocida a través del cronista griego Agathias en el relato de la batalla de Capua del año 554. El angón es descrito como una lanza forrada en su mayor parte de hierro, en cuyo extremo punzante tenía varias puntas que se doblaban al impactar con el enemigo. Como los pila romanos, se trataba de que el enemigo no pudiera utilizarlo en caso de impactar contra su escudo, ni pudiera cortarlo con una espada. La Crónica Cesaraugustana recoge la muerte con un angón del rey visigodo Amalarico a manos del franco Besso en 531.

 

Autor: Gorka Iriondo Tarrasa. Grado en Historia por la Universidad del País Vasco. Máster en “Europa y el Mundo Atlántico: poder, cultura y sociedad”, UPV. Estudiante de Doctorado en Historia medieval con la tesis “Guerra y sociedad en la España cristiana en los siglos X a XII”, en la misma universidad.

Bibliografía

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1 Comentario

  1. Ya se que es una novela, y no tengo otra referencia, pero en Yo Claudio, de Robert Graves, se alaba la habilidad legendaria de Tiberio, sucesor de Augusto, con la jabalina. Se comenta que solían ofrecerle un animal salvaje en los espectáculos, para que él lo ensartara con una, desde el palco. Se cuenta al final, cuando, por debilidad, es incapaz de acertar a darle al animal.
    También se comenta la enorme fuerza de Tiberio, capaz de estrujar una manzana cerrando el puño y que mató , por accidente, a un contrincante en un entrenamiento militar de pugilato, de un puñetazo.

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