La muerte de Roma

Roma creció gracias al agua, y por falta de ésta, murió. El asedio de los godos en el 537-538 d.C. hirió de muerte a la ciudad eterna, al ser destruidas todas sus obras hidráulicas que daban vida a la ciudad.

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El otrora Foro de Nerva. Soterrado por la tierra y siendo desmantelado poco a poco para hacer pequeñas granjas en sus restos.

Año 537 de nuestra era. Por el norte un imponente ejército godo vislumbra la Ciudad Eterna. Frente a las murallas, encima de la Puerta Salaria un general romano y su escolta de bucelarios otean la llegada de los bárbaros. Su trabajo de fortificar Roma había sido meticuloso. Molinos fluviales para los víveres, arsenales, trincheras, el Mausoleo del emperador Adriano convertido en fortaleza. Todo listo para un asedio, para pelear por una ciudad que durante más de mil año se forjó, creció y prosperó y que ahora sin saberlo estaba a punto de ser asesinada, y todo por un fatal error.

A menudo tendemos a pensar en que Roma se forjó a base de legiones y guerras, pero ¿qué tipo de ciudad se hace así, sólo con sangre?

Durante años se han dicho muchas frases para explicar la caída de Roma, pero una cosa es el imperio y otra la ciudad de Roma y lo cierto es que Roma no cae con el Imperio de Occidente. Era una joya demasiado bella como para morir en cuerpo y alma y gracias a su mayor conquista, la ciudad perduró a su imperio.

La gran conquista de Roma no fue otra que la de saber dominar un elemento a la perfección, el agua. El agua dio de beber, limpió y purificó, dinamitó montañas, calentó hogares y transformó a unos granjeros del Tiber en los amos del mundo y las vainas por las que fluía el poderío romano eran los acueductos, “los pastores del agua” que la trasladaban allá donde se necesitaba. Muchos acueductos vio Roma y su imperio y gracias a eso, Roma pasó a ser una perla de mármol y manantiales.

A comienzos del siglo VI de nuestra era, Roma no gobernaba ya un imperio, el Dios Cristiano había soterrado mucho del pasado clásico y sobre sus ruinas había erigido templos e iglesias, pero la ciudad seguía siendo próspera, seguía siendo el alma del mundo. La población apenas había cambiado desde hacía 100 años, casi medio millón de almas la habitaban y estas almas seguían teniendo baños, termas, hipódromos y los manjares públicos de antaño, aunque fuertemente rebautizada al cristianismo Roma seguía con vida, pero fue en este siglo cuando los hombres la aferraron con tal fuerza que se rompió en añicos y esta vez si caería la ciudad eterna.

14495348_1595274984100082_3928361961750352603_nDesde Constantinopla, Justiniano I, emperador de los romanos ambicionaba reconstruir el antiguo imperio y su mejor general, Belisario estaba dispuesto a mandar la espada. Desde Ravenna, la capital del pueblo godo del este u ostrogodo luchaba entre sí por hacerse llamar herederos de lo que quedaba de Occidente.
Y la guerra no tardó en estallar.

El ejercito imperial romano partió del este y aniquiló a los Vándalos de Cartago y reunificó África de nuevo. Tras ello, el objetivo estaba claro. Italia. A este largo conflicto de casi 30 años de duración se le conoció como Las Guerras Góticas y retomando nuestro momento de partida, el año 537 d.c. daba comienzo el primer y gran asedio de Roma que duraría poco más de un año.

Durante ese año Belisario defendió la ciudad con una determinación férrea y desatendió las propuestas del rey godo Vitiges. En una misiva le dijo: Mientras yo viva Roma será para sus verdaderos dueños, los romanos.

Finalmente una flota al mando del general Narses desembarcó un ejército de refuerzo y los godos debieron desistir de sitiar Roma, pero intentando ese año poseer la joya del mundo cometieron la puñalada que desangró a la ciudad.

Intentando privar a los romanos de agua, destruyeron los acueductos que la suministraba y el Tiber no era capaz de dar de beber y saciar las necesidades de los romanos. Tras el asedio la ciudad se secó y para cuando la victoria romana en el 560 se fraguó, la ciudad llevaba décadas muerta de sed y sin agua que regara termas, granjas y fuentes. Sin agua para limpiar los detritus y las marismas pantanosas del Tiber, y finalmente esta fue siendo olvidada poco a poco.

De casi medio millón a apenas 12.000 habitantes. Con sus élites dejando la ciudad para conseguir un puesto en la corte imperial en Constantinopla y con un mundo oscuro y caótico a su alrededor, la ciudad eterna murió. Sus joyas de mármol y oro quedaron sepultadas y sus restos usados como canteras y como cuadras y pastos. Como anécdota triste diremos que el gran foro romano, desde donde los Gracos, los Escipiones, Cicerón, Cesar y otros tantos grandes hombres gobernaron el mundo, esa “plaza” neuralgica llena de arcos, templos y edificios como nunca se habían visto fue usada para hacer pastar vacas y el nombre de foro romano fue olvidado por el de campo baceo (campo para pastar) como lo conocerán los habitantes de allí durante muchos siglos.

En la imagen de este artículo vemos los restos del otrora Foro de Nerva. Soterrado por la tierra y siendo desmantelado poco a poco para hacer pequeñas granjas en sus restos.

Unos mil años después, varios Papas recuperaron aquellos acueductos y Roma revivió en parte y hoy en día es la sucia aunque bulliciosa capital de Italia, pero los restos que aún perduran de la otrora Capit Mundi son un recordatorio de lo que una vez fue y que nunca hubo nada como ella tras su muerte.
Esas piedras siguen siendo la luz para miles de romanos en espíritu que, aunque ya no tenemos patria ni imperio, llevamos su recuerdo en nuestra alma y siempre será nuestra capital.
Así que cuando alguien pregunte que cuando cayó realmente Roma, la respuesta es que Roma no cayó, se secó.

Iago Rodríguez Díaz. Licenciado en Historia por la UNED. Doctor en Historia por la Universidad Complutense con la tesis doctoral acerca de “Los ejércitos romanos desde la monarquía etrusca hasta la caída de Occidente y su repercusión en la mentalidad militar”. Militar de Carrera y miembro del grupo de reconstrucción histórica “Legio VII Gemina Cohors VI Lemavorvm“.

2 Comentarios

  1. Roma del año 450 al 500 d.C. pasa de 500.000 de habitantes a 100.000. Todavía sin la Guerra Gótica. En el año 550 d.C. se estima que su población era de 50.000 habitantes y el último crecimiento poblacional (hasta finales de la Edad Media) se dio en el año 600 d.C. cuando se volvieron a alcanzar los 100.000 habitantes. El suelo poblacional fue descendiendo progresivamente siendo el récord el año 1347 con solo 17.000 habitantes. A pesar de que los godos destruyeron en el 537 muchos de los acueductos que traían agua a la ciudad, los romanos se las ingeniaron para construir molinos flotantes para que los molinos de grano tuviesen la suficiente fuerza para seguir produciendo alimento moliendo el grano, ya que el agua potable no sólo se bebía, también servía para moler el grano. La crisis poblacional de Roma empezó mucho antes de la Guerra Gótica.

  2. Un apunte. Esa ilustración representa el Foro de Nerva en el siglo IX. Es obra de los italianos Roberto Meneghini y Riccardo Santangeli Valenzani. Para evitar equívocos.

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