Desde los inicios del cine, las grandes producciones acerca de la Antigua Roma nos han traído a nuestra retina la imagen del soldado romano con su flamante lorica segmentata y sus enormes escudos rectangulares, dando la imagen de que el ejército romano siempre fue así durante toda su historia. Hoy en día, mucha gente tiende aún a interpretar esta armadura como “la única romana de verdad”, pero a lo largo de este artículo vamos a hacerle honor a esta coraza móvil y narrar su verdadera historia, sus orígenes, sus funciones y modelos, su caída en desuso y su repercusión en el arte de la guerra. (Imagen de portada: fotograma de la película “Centurión”).

 

Orígenes de una armadura

Desde el comienzo de la existencia humana en la Tierra, la caza y las disputas de clanes hicieron que el ser humano se las ingeniara para fabricar objetos con los que infligir daños mortales a otros seres o a sus propios congéneres y de ahí nacieron las primeras hachas, las primeras lanzas, flechas y por este motivo, también trató de buscar formas de aumentar la protección de su propio cuerpo, sobre todo de las zonas vitales del mismo. De esta manera se dotó de pieles curtidas, hueso y otros objetos para poder protegerse de los ataques enemigos.

A medida que las civilizaciones entraban en contacto con los metales, aparecieron las espadas y el armamento se refinó terriblemente, lo que propició la aparición de nuevas protecciones de metal. Cobre, bronce y hierro entre otros.

Armadura de Dendra
Armadura de Dendra en el Museo Arqueológico de Nafplion. Imagen de Wikipedia/Schuppi.

Las primeras protecciones metálicas estaban diseñadas para proteger el cráneo y el torso del guerrero, lo que se conoce como cascos y corazas. El termino armadura (lorica en latín), pese a que tiende a tener una connotación de mayor relevancia hace alusión a una protección corporal sea cual sea.

El ser humano, en su afán por su carrera armamentística milenaria, observa los exoesqueletos, escamas y otras protecciones naturales de los animales y trata de replicarlas en sus armaduras y adaptarlas a sus necesidades. De ahí que algunas corazas, entre otras protecciones, comiencen a fabricarse en varias piezas en vez de una placa maciza. El motivo es facilitar la movilidad del guerrero y poder extender la protección a más zonas del cuerpo de una manera continuada. El uso de placas, láminas y otras piezas menores dará origen a las armaduras articuladas funcionales.

Una versión de armadura articular es la famosa armadura micénica de Dendra.

Está constituida por placas metálicas de bronce que, mediante la unión por tiras y enganches cubre las dos terceras partes del soldado. Su movilidad es mucho mayor que si se tratasen de piezas macizas y lo importante es que no dejan las partes móviles del cuerpo al descubierto como el muslo o el hombro.

Otras civilizaciones como los asirios utilizan este mecanismo para armar a sus tropas. El uso de piezas articuladas para conformar una armadura a imagen de los exoesqueletos de los crustáceos es algo relativamente común en las culturas mesopotámicas de Oriente Próximo.

En Europa occidental, se copian los modelos de protección griegos y celtas compuestos por corazas macizas con piezas supletorias como grebas y cañones, y las cotas de malla, saliendo triunfante este último modelo para Roma. En torno a la época de Pompeyo y César, las armaduras por excelencia del soldado romano eran las loricas hamatas (cotas de malla).

Optio romano del siglo I d.c. con lorica hamata
Optio romano del siglo I d.C. con lorica hamata como protección. Dicha armadura se ajusta al cuerpo y ofrece una comodidad y facilidad de transporte pero su potencia de protección es menor que la que puede ofrecer una lórica segmentata. Imagen del Autor.

Llegados a este punto, hablemos un poco de las cotas de malla. Constituidas por anillas metálicas de diversos grosores, unidas entre sí, ofrece una protección fantástica contra tajos ya que se une perfectamente al cuerpo como si se tratase de una camiseta ajustada y es idónea para frenar dentro de un margen razonable los puntazos. Pero el problema de esta armadura es que no logra frenar el traumatismo derivado de un impacto (salvo que tenga una buena protección acolchada tras la armadura).

Es en este contexto, en la ascensión de Augusto al poder, sobre el año 20 a.C. cuando los fabrii romanos comenzaron a trabajar en un nuevo tipo de armadura con la que suplir las carencias de la lorica hamata pero conservando sus atributos. Tengamos presente que cuando se comienza el diseño de la lorica segmentata. Roma ya ha pasado toda la etapa monárquica, la república oligárquica, las guerras sociales y los gobiernos triunviratos, por lo tanto, la lorica segmentata no ha estado presente en importantes episodios bélicos de Roma como pudieran ser las Guerras Púnicas, la conquista de Macedonia y Grecia o las guerras civiles del siglo I a.C. Por otro lado, la síntesis de esta armadura fue copiada en su concepto a oriente a diferencia de lo que mucha gente cree que se trata de un diseño totalmente romano.

 

Anatomía de la Lorica Segmentata

Empezaremos diciendo que el término de lorica segmentata es un término contemporáneo que comenzó a usarse durante el siglo XVI para referirse a esta armadura olvidada en aquella época. Generalmente en los textos clásicos y en otras inscripciones, los romanos solían denominar a la mayoría de armaduras como lorica y en pocos casos hacen alusión a variantes como la lorica hamata “cota de malla”, lorica squamata “armadura de escamas” o lorica lamellar “armadura de placas”.

También hacer alusión a que las denominaciones de los diferentes modelos que se han encontrado hasta ahora corresponden al nombre con el lugar de hallazgo y no con ningún otro factor. Durante muchos años, mucha gente ha tendido a generalizar esta armadura como si sólo hubiese un modelo y de ahí el error a utilizarla indistintamente a lo largo de varios siglos de existencia además de que se ha tendido en los últimos años a ver modelos “de fantasía”.

Para comenzar a analizar la lorica segmentata, debemos estudiar su fisionomía al detalle. Los romanos disponían en los albores del imperio de técnicas y materiales suficientes como para diseñar varios tipos de protecciones, escogiendo al final un exoesqueleto de hierro que protegía torso, hombros y a parte superior del brazo.

Todos los modelos encontrados se componen de cuatro grupos de piezas. Dos que componen las hombreras y dos que componen las panceras, unidos entre sí por tiras de cuero o ganchos según se corresponda. Igualmente, el diseño de las piezas varía según el modelo.

El diseño inicial es disponer de segmentos de hierro que van conformando las diferentes piezas. Para unirlos unos con otros se colocan una serie de correas de cuero que a su vez se unen a los segmentos mediante remaches y bisagras en la parte superior de las hombreras para dar la movilidad necesaria en los hombros y en los brazos. Luego, dependiendo del modelo y como ya hemos mencionado, las piezas se unen mediante correas de cuero y ganchos metálicos.

Hasta la fecha, se han encontrado 4 versiones o modelos de la lorica segmentata, cada uno perfectamente datado y con sus particularidades con respecto a los otros. Dichos modelos son: Kalkriese, Cordbrige en sus diversas versiones, Newstead y Albalulia.

El modelo Kalkriese fue descubierto en Carnutum y es el primer modelo de esta armadura que se ha encontrado. Se caracteriza porque las uniones de las panceras y las hombreras entre sí son únicamente con correas y el diseño de las bisagras de las hombreras es más simple que el de sus predecesoras. Las piezas encontradas nos muestran que el uso de esta armadura comenzó en los albores del imperio y más o menos se extendió hasta mediados del siglo I d.C. por lo que su duración es de unos 70 años aproximadamente y es la empleada durante la mayoría del principado de la dinastía Julio-Claudia.
El segundo modelo “Corbrigde” es posiblemente el que mejor estudiado y conocido tenemos. Fue encontrado por primera vez en Inglaterra en 1964 y hasta ahora se han localizado varias versiones de este modelo. También se han encontrado varias armaduras guardadas en cajas individuales con otros efectos militares que nos dan a entender que posiblemente cada caja pertenecía a un legionario a modo de petate.

Este diseño se diferencia de su antecesor por la combinación de correas con otro tipo de uniones como ganchos para pasar cuerda o enganches metálicos que se unen entre sí.
Corbrigde A y BEn estas dos ilustraciones vemos las variantes A y B del modelo. En los mismos podemos apreciar las nuevas bisagras y remaches usados así como los sistemas de enganches que poco a poco van evolucionando de correas a ganchos metálicos. Más o menos calculamos que este modelo entró en servicio en la década del 40 d.C. y tras convivir unos años con el modelo Kalkriese fue reemplazándolo y más o menos estuvo en servicio hasta comienzos-mediados del siglo II d.C. Fue el modelo más tratado de replicar en la gran pantalla, aunque pocas películas han logrado por alguna rara razón replicarla fidedignamente. La película “Centurión” muestra casi perfecta la equipación de un legionario romano de comienzos del siglo II d.C.

Este modelo entró en servicio a comienzos del siglo II d.c. y su uso fue hasta finales del siglo III comienzos del siglo IV d.c.
Este modelo entró en servicio a comienzos del siglo II d.c. y su uso fue hasta finales del siglo III comienzos del siglo IV d.c.

Nuestro siguiente modelo es el conocido como Newstead, localizado en Inglaterra aunque también se han encontrado modelos en Carlisle y en León entre otros. Su diseño varía con respecto a los modelos anteriores en el diseño de las hombreras, donde las bisagras muestran un mayor tamaño, lo que sugiere una mejor movilidad además del diseño de hombreras.

Este modelo entró en servicio a comienzos del siglo II d.C. y su uso fue hasta finales del siglo III comienzos del siglo IV d.C.

El modelo Albaiulia es una variante que sale recogida en los relieves de Alba Iulia en Rumania. Sabemos poco de esta protección pero parece ser que su diseño se debió de utilizar en algún momento del siglo II-III d.C.

Las tiras que conforman las panceras se cierran por el lateral y son mucho más anchos que el resto de los otros modelos. La parte superior está formada por pequeñas placas o escamas a modo de chal metálico y sus pectorales parecen ser dos piezas macizas. Este modelo no se encuentra bien documentado pero resulta novedoso por su enorme diferencia al resto de variantes de la armadura.

Segmentata de Alba Iulia
Relieves de Alba Iulia en Rumania.

Además de estos modelos, sabemos que el bricolaje militar romano nos ha dejado relatos de adaptaciones, por ejemplo, sabemos que hay fuentes e indicios de loricas “mixtas” donde se combinan las hombreras de una lorica segmentata con una pancera de cota de malla y además de esto, gracias a algunos hallazgos en Egipto podemos presuponer que había una versión de esta armadura en cuero para el servicio en zonas áridas o desérticas como África.ar

 

Propiedades de una Lorica Segmentata

Si pudiéramos enumerar los puntos o aspectos a tener en cuenta de propiedades de una armadura, según mi opinión serían: Protección, movilidad, durabilidad, transporte y coste. En primer lugar hablemos de la protección que puede proporcionar una lorica segmentata. Al ser piezas macizas dispuestas como si se tratase de un exoesqueleto natural a los movimientos del cuerpo, ofrece una mayor protección que la que puede ofrecer una lorica hamata por ejemplo. La resistencia de un impacto contra una pieza maciza se calcula con el resultado entre la resistencia de la densidad y el grosor contra el vector de fuerza del impacto y en el caso de la segmentata, hay que tener en cuenta su ondulación para hacerse al diseño del cuerpo, lo que también resta fuerza de penetración. Su disposición de las piezas de manera descendente hacia abajo hace que un impacto que viene de arriba hacia abajo resbale en las piezas y de esta manera evitar un impacto.

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Si nos fijamos en la posición de la hombrera, el impacto que venga de arriba hacia abajo golpearía en la pieza superior y caería hacia abajo, resbalando en las piezas y neutralizando la mayor parte de la fuerza del impacto. Esta disposición de las piezas como si fueran tejas hacen que cada una tenga la resistencia total del conjunto, es decir, el sumatorio de todas las resistencias de las piezas, de manera que un impacto directo no sólo haría fuerza en la zona del golpe, si no que la fisionomía de la armadura repartirá dicha fuerza en forma de tensión que se distribuye uniformemente por toda la armadura como si se tratase de un efecto de onda expansiva.

Entendida la cuestión de protección que ofrece, hablemos de la movilidad. Dicha armadura, como cualquier protección metálica requiere de una pieza acolchada entre la coraza y la ropa de manera que la armadura no clave sus partes móviles en su portador, un aspecto importante de este roce en la lorica segmentata recae en los hombros y en el cuello donde los romanos usaban una bufanda a modo de pañuelo pero también para frenar el roce denominada focale.

Imagen del autor.
Imagen del autor.

Teniendo presente este detalle, vemos que la disposición vertical de las piezas de la pancera hacen que el portador pueda agacharse con facilidad e incluso poder encorvarse sobre el abdomen gracias a que no se trata de una coraza maciza. En la parte de las hombreras se permite una movilidad bastante aceptable de los brazos y cuello, casi me atrevería a decir que el principal punto a favor de la lorica segmentata es su capacidad de movilidad para tratarse de una armadura metálica.

A la hora de colocarla resulta mucho más sencillo si se hace con ayuda. Generalmente se coloca por binomios pero con la suficiente destreza, se puede colocar por su propio portador. Se coloca como si fuera un chaleco con las aperturas de la armadura abiertas por la parte delantera y una vez colocada se cierran y se ciñen dichas partes.

En el mundo recreacionista, las loricas segmentatas que no están hechas a medida suelen quedar enormemente grandes a sus portadores, lo que dificulta tanto su colocación como sus propiedades protectoras, una pequeña solución aunque no definitiva es usar una protección bastante acolchada para que la lorica se ciña mejor.

La durabilidad de una lorica segmentata es menor que en otras armaduras. Sus piezas de hierro, tiras de cuero y remaches y bisagras requieren atención frecuente. A la hora del combate, la mayor tensión de los impactos se produce en los remaches y piezas que unen las placas de la armadura. Si lo comparamos con algo, podríamos equipararlo con el impacto que sufrió el transatlántico Titanic cuando chocó con un iceberg. El impacto no rompió las placas metálicas que conformaban el casco, lo que ocurrió fue que los remaches cedieron y las placas se separaron lo suficiente como para entrar agua. En el caso de la lorica segmentata no es agua si no una punta o un filo que si logra impactar con suficiente fuerza sobre un remache, este puede fallar y separar las placas. Peor que los remaches en cuestión de inutilizar la armadura es el fallo de una de las bisagras de las hombreras o de una de las tiras de cuero que componen las placas de las panceras. De fallar una bisagra, toda una hombrera podría fallar y el peso de la armadura recaería en un punto y por lo tanto soportarla podría ser algo bastante incómodo. De romperse una tira de cuero de la pancera haría que las placas se desarticularan y el abdomen quedaría totalmente expuesto.

Imagen del Blog "El artesano principiante".
Imagen del Blog “El artesano principiante“.

Estos detalles nos indican que si no tiene un mantenimiento adecuado la vida útil de esta armadura es sensiblemente menor que por ejemplo una cota de malla que con mucho menos mantenimiento puede durar años e incluso siglos. El tema del transporte también resulta un punto a favor, pues desmontada en sus 4 piezas se puede colocar con facilidad en los petates del ejército.

Las legiones romanas solían estar adiestradas para cargar con una gran cantidad de equipo y marchar en tiempo récord, de ahí el sobrenombre de “las mulas de Mario”. Con lo que cuando un ejército romano se ponía en marcha, las unidades que hacían la función de escalón de protección debían de ir con sus protecciones para repeler un posible ataque enemigo.

Según las cajas de Corbridge, cada legionario seguramente tenían en sus barracones dicha caja a modo de petate y el ver que una armadura tan grande se puede plegar de esa manera era algo muy a favor de la lorica segmentata si a logística nos referimos. El coste de una armadura así es un tema a debatir. No disponemos de mucha información acerca de lo que le costaba a Roma producir este tipo de armadura, pero lo que sí sabemos es que durante los dos primeros siglos del imperio, Roma prefirió recurrir a un ejército reducido pero bien adiestrado y bien equipado. Algo que sólo una nación en relativo grado de paz y estabilidad podía permitirse.

corbridge-hoard-artists-impressionGracias a la reconstrucción histórica, sabemos que fabricar una cota de malla o una armadura de escamas es algo laborioso pero sencillo, realmente cada uno puede hacerlo e incluso encargarse del mantenimiento de su armadura, sin embargo, fabricar una lorica segmentata resulta mucho más complicado y lo que es peor, una cota de malla se puede adecuar con facilidad a cualquier persona pues es como una camiseta ajustada, pero una lorica segmentata debía fabricarse para la medida de cada legionario y esto requería unas factorías de importancia con fabrii especializados que trabajasen para fabricar nuevas armaduras para los nuevos gregarii como para mantener y reparar las loricas dañadas en combate. Estas indagaciones nos hacen presuponer que mantener a este ejército de loricas segmetatas no debía ser algo sencillo ni mucho menos barato.

Un detalle curioso a tener en cuenta es que apenas no se encuentran esquelas funerarias o relieves de oficiales y suboficiales que porten esta armadura. Esto que voy a relatar es sólo una hipótesis pero si nos fijamos en los ejércitos actuales, a mayor rango se busca mayor comodidad lo que podría suponer que la lorica segmentata resultaría molesta o cansada para las
tropas. Todo aquel que la haya tenido puesta durante las suficientes horas y que haya combatido o marchado con la misma por muy bien que esté acolchado por debajo de la armadura acaba cansado más que si portase otros tipos de protecciones. Otro apunte a esta teoría sería que muchos de los legionarios del principado provenían de tierras donde sus antecesores, antiguas tribus enemigas de Roma, tenían arraigados en su cultura armas y protecciones propios y una vez en la legión, muchos querrían seguir dentro de lo posible con sus costumbres armamentísticas, pero esto es sólo una teoría.

segmentata

Conclusión

La conclusión que sacamos de todo esto es que la lorica segmentata ofrece un nivel de protección muy elevado y es fácil de transportar y de utilizar, pero requiere de un mantenimiento muy elevado y una vez dañada pierde todas sus propiedades defensivas, además que se trata de una armadura pesada que agotaba a los legionarios y que si tenían la opción, la cambiaban por otro modelo más ligero aunque menos efectivo.

 

Iago Rodríguez Díaz. Licenciado en Historia por la UNED. Doctor en Historia por la Universidad Complutense con la tesis doctoral acerca de “Los ejércitos romanos desde la monarquía etrusca hasta la caída de Occidente y su repercusión en la mentalidad militar”. Militar de Carrera y miembro del grupo de reconstrucción histórica “Legio VII Gemina Cohors VI Lemavorvm“.

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