Desde el año 1130, Lopadio era uno de los principales centros de adiestramiento militar de dónde habían surgido, especialmente a instancias de Manuel, algunas innovadoras tácticas de combate para neutralizar la gran movilidad de la caballería ligera turca. El ejército bizantino, a la sazón conformado por dos tercios de soldados nativos completaba el tercio restante mediante mercenarios occidentales y regimientos de infantería y caballería provistos por los estados vasallos y/o tributarios: Antioquía, Servia y Hungría. Había además escuadrones integrados por hombres procedentes de los pueblos vencidos de las estepas del Norte: pechenegos, uzos y cumanos, todos ellos eximios jinetes, sin contar los peones de infantería armenia que solían proveer los aliados hethoumianos de Lamprón y Babarón. Ejército Bizantino

La fuerza nativa hundía sus raíces en las pronoias diseminadas a lo largo y a lo ancho de los nuevos ducados que se habían levantado a partir de los arruinados y extintos themas. Los emperadores Comnenos, sin embargo, no se habían desentendido del antiguo régimen de soldados campesinos. Por el contrario, aprovechando la mano de obra provista por las naciones derrotadas, servios, pechenegos y húngaros, habían favorecido el asentamiento de inmigrantes de esas nacionalidades en diferentes zonas del Imperio: Sérdica, Bitinia y Nicomedia, elevándoles al rango de estratiotas. Pero como dice Georg Ostrogorsky tal inmigración no alcanzaba para satisfacer las acrecentadas necesidades militares de la época (“Historia del Estado Bizantino”, pág. 387); los bienes militares y los campesinos libres siguieron existiendo, pero en relación a la época precedente (dinastía Macedónica), su número y su importancia pasaron desapercibidos, dejando de constituir para siempre la fuerza militar del Imperio (“Para una Historia del Feudalismo Bizantino”, pág. 184). Ejército Bizantino

La stratiotikè pronoia alcanzó un punto culminante bajo Manuel I y en parte vino a suplir la ausencia de los estratiotas. Al decir de Nicetas Choniates (pág. 273) cada individuo deseaba ser enrolado entre los soldados, noción que completa Georg Ostrogorsky aseverando que los sastres, los mozos de cuadra, los albañiles, los herreros abandonaban sus duros e improductivos oficios para dirigirse a los reclutadores, a los que incluso ofrecían presentes para ser admitidos en el ejército1. En definitiva la pronoia se popularizó difundiéndose tanto2, que inclusive se llegó a favorecer a occidentales, quienes súbitamente acogieron a campesinos griegos como parecos (para horror del bizantino medio)3Ejército Bizantino

Batalla de Dirraquio (1081) de Giuseppe Rava. Separado de su ejército, Alejo I Commenos fue atacado con lanzas por ambos flancos por tres caballeros normandos. Su excepcional armadura le permitió salir con vida.
Batalla de Dirraquio (1081) de Giuseppe Rava. Separado de su ejército, Alejo I Commenos fue atacado con lanzas por ambos flancos por tres caballeros normandos. Su excepcional armadura le permitió salir con vida.

Admirador de la élite caballeresca occidental, Manuel I se preocupó también por desarrollar un nuevo tipo de jinete, más acorazado y mejor adiestrado. Bajo su reinado, las unidades de caballería e infantería se concentraban en los campos de entrenamiento, ya sea en Asia (a orillas del Rindaco, cerca de Lopadio) o en Europa (Pelagonia, Kypsella y Sofía), provenientes de regiones tan distantes como Seleucia, Paflagonia, Trebizonda, Tracesios, Durazzo y Naissus. Allí se sometían sin más a largas jornadas de instrucción castrense que transcurrían en la campiña, entre peleles de paja y combates cuerpo a cuerpo. En el lugar se daban cita también las tropas complementarias de mercenarios, compuestas por caballeros occidentales, buscavidas, segundones y peregrinos en su mayoría. Valiéndose de las escuadras venecianas, pisanas o genovesas o cruzando los Balcanes en pequeños pero compactos grupos, llegaban procedentes de los más diversos territorios: Francia septentrional, Languedoc, Italia, Alemania, Inglaterra e inclusive Frisia, Flandes y Holanda. Ejército Bizantino

Por último, los soberanos Comnenos se habían distinguido por participar siempre de las grandes expediciones militares de su tiempo, comandando el ejército imperial en persona. Durante su juventud el abuelo de Manuel, Alejo, había sido un hábil general ayudando al inepto Nicéforo III Botaniates a retener la corona frente a otros aspirantes al trono, como Brienio, Meliseno o Basilacio (1078). E inclusive después, siendo ya emperador, había perseverado frente a la guardia varega hasta vencer a los normandos de Roberto Guiscardo y Bohemundo en la zona de Epiro y Tesalia. Juan II Comneno, por su parte, había batallado incansablemente, yendo y viniendo de un extremo a otro del Imperio para combatir a húngaros, pechenegos y danisméndidas. Como ya se ha mencionado anteriormente tampoco tuvo reparos en conducir a sus tropas a través de Seleucia y Cilicia, para llevarlas a Antioquía, Alepo (que finalmente no atacó) y Shaizar, durante la campaña de 1137-38. Por último, Manuel ya se había ganado los laureles durante su juventud luchando contra los danisméndidas en Niksar, bajo las órdenes de su padre, donde había arriesgado su propia vida a causa de sus impulsos temerarios. También había tomado parte de la expedición de 1143, en Siria, aquélla misma durante la cual Juan II había encontrado accidentalmente la muerte tras una batida de caza. Ejército Bizantino

Fulcum Bizantino
Foulkon, técnica heredera de las antiguas técnicas romanas como la testudo. Para realizarla era necesaria una gran disciplina. Imagen de Angus Mcbride. Ejército Bizantino

Si no era el propio emperador quien tomaba las riendas de los asuntos castrenses, siempre aparecía un experimentado general dispuesto a reemplazarle. Para el caso específico que nos ocupa había casi una docena de candidatos en condiciones de ocupar la plaza vacante que ocasionalmente podía dejar Manuel: Andrónico Vatatses, Juan Axuch, el turco converso Bursuk, Demetrio Branas, Constantino Coloman, los hermanos Juan y Andrónico Contostéfano, Miguel Gabras, Juan Cantacuceno (esposo de María Comneno), Andrónico Lampardas, Teodoro Mavrozomes y el propio Andrónico Comneno, futuro basileo (1183-1185). Para comandar un ejército tan heterogéneo y numeroso como el de mediados del siglo XII hacía falta un personaje con muchísima personalidad y a Manuel le sobraba ésta. No obstante, el enemigo que tenía ahora en frente no le iba en zaga en cuanto a habilidad, destreza y liderazgo. Kilij Arslán II era un digno adversario y muy pronto lo demostraría en el campo de batalla.

 

Autor: Guilhem W. Martin ha cursado la carrera de Historia en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Extracto del artículo: La batalla de Myriokefalon. ¿Golpe psicológico o derrota decisiva? Licencia Creative Commons BY-NC-ND 2.5 AR.

Notas:

1. Por el contrario, en tiempos de los emperadores Ducas, cuando el partido civil se imponía a la aristocracia militar, las prioridades para el ciudadano bizantino eran un tanto diferentes; Al respecto, Skylitzes nos dice: Los guerreros deponían sus armas para hacerse abogados y juristas.

2. Según Ostrogorsky, los representantes de la aristocracia militar no esperaban a que el emperador les ofreciese una pronoia sino que directamente iban a por ella, tomando la iniciativa de reclamar el beneficio de dominios de buena u óptima renta. La definitiva cesión de derechos se formalizaba, eso sí, previo ruego de los interesados.

3. La creencia generalizada, apoyada por numerosos historiadores de reconocido prestigio, acerca de que la stratiotikè pronoia se convirtió en el medio de producción dominante en el siglo XII es, con todo, cuestionada por algunos estudiosos. Por ejemplo E. Patlagean, A. Ducellier, C. Asdracha y R. Mantran, en “Historia de Bizancio”, suscriben el siguiente párrafo: “Se ha exagerado mucho la importancia de la pronoia, y, sobre todo, se ha visto en ella la prueba de una profunda aristocratización del imperio. Ahora bien, parece claro que la pronoia, bajo el mandato de los Comneno, no poseyó nunca una extensión muy grande: en 1152, en la lista de dominios que el sebastocrator Isaac Comneno entrega a un monasterio de Tracia, solo aparecen dos aldeas , junto a quince dominios (proasteia) y 13 aldeas de tipo clásico… Además, la pronoia es una concesión, como máximo vitalicia, que el Estado puede reclamar cuando quiera al concesionario. En estas condiciones la pronoia apenas podía ser atrayente para los grandes terratenientes o para los poderosos funcionarios. Esta afirmación se contradice de manera flagrante con otro suceso acontecido bajo el reinado de Isaac II Ángel, según el cual unos nobles búlgaros, los hermanos Asen y Teodoro, se levantaron en armas luego de que el emperador les negara la cesión de una pronoia. La conclusión que extraen a continuación sobre los dichos de Choniates, referidos a que cada individuo deseaba ser enrolado entre los soldados precisa el origen o procedencia social de tales individuos: clases modestas, sobre todo urbanas, que poseían algún capital pero que, sin embargo, no era suficiente para comprar la tierra. Quizá, y es mi humilde opinión, el punto débil de tal aseveración sea que las clases ricas y los grandes terratenientes comprendidos en ellas, con tal de seguir encumbrándose socialmente, por lo común echan mano a todos los recursos disponibles para lograrlo, sin importar si se trata de medios vitalicios o hereditarios. Esto, en cuanto al asunto de la aristocratización. En lo referente a la escasa difusión del sistema, está claro que, usando las mismas palabras con que E. Patlagean, A. Ducellier, C. Asdracha y R. Mantran apoyan su postura, esto es, clases modestas, sobre todo urbanas, que…, es fácil inferir que en cualquier estado precisamente son las clases modestas el grupo más numeroso que conforma la base de la pirámide social. En todo caso podríamos inclusive aventurarnos a decir que, tanto la falta de escrúpulos de los terratenientes en echar mano a lo que fuere con tal de alcanzar sus fines, como la necesidad de los mozos de cuadra, albañiles, sastres, etc., de asegurarse el porvenir hasta el final de sus días, laboraron en beneficio de la difusión de la pronoia.

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