La Rhomphaia fue una espada de origen tracio que surgió en torno a mediados del siglo IV a.C. Aunque no es muy conocida, sin embargo fue la predecesora de otra que lo ha sido mucho más, la falx dacia, que tantos disgustos dio a los romanos blandidas bajo el liderazgo del rey Decébalo, y que obligó a estos a reforzar todavía más su impresionante armadura.

Era una espada con agarre a dos manos, con una empuñadura que casi igualaba en longitud a la de la hoja. Esta era bastante recta con una ligera curva hacia el interior donde disponía del filo. Además, la punta podía curvarse algo más pronunciadamente. Tenía una anchura la hoja bastante escasa, de entre dos y tres centímetros, aunque su grosor si que era considerable, lo cual le daba la robustez necesaria para evitar la fácil rotura en mitad del combate. Pero no solo era un potente arma de corte, sino que poseía una punta penetrante que le daba un doble juego muy peligroso en el combate.

reconstrucción rhomphaia.
Impresionante reconstrucción actual de la mortífera rhomphaia.

A pesar de su tamaño, el peso era mucho menos del que nos podemos imaginar. El peso medio de los ejemplares hallados hasta el momento es de 0.77 Kg. Aunque hay que tener en cuenta su estado de corrosión y la falta de empuñadura, lo cual nos lleva a tener que recurrir a las reconstrucciones que se han realizado. Por ejemplo, el ejemplar de un reconstructor americano, que con unas dimensiones de 1.65 metros de largo, tiene un peso de 1.36 kg. Con esta ligereza, no es de extrañar que sus usuarios, acostumbrados a manejar otro tipo de espadas a dos manos, digan que es extremadamente rápida y equilibrada.

LA FALX Y LA ARMADURA ROMANA

Durante las Guerras Dacias que llevaron a enfrentar al Imperio Romano contra el rey Decébalo de Dacia, los legionarios romanos, a pesar de su soberbia armadura y escudo, tuvieron que verse obligados a reforzar estos, ya que la curva y potencia de la falx destrozaba cascos y seccionaba extremidades con suma facilidad. Unos refuerzos en forma de cruz en la parte superior del casco o su sustitución por un modelo cónico, la adopción de la manica, una armadura para el brazo derecho, el que blandía el gladius, y la reintroducción de grebas fueron las principales medidas adoptadas.

Con todas estas impresionantes características, ¿cual fue su desempeño en combate?

La enorme capacidad de corte de la rhomphaia la hacía un arma muy efectiva frente a caballería y elefantes. Frente a los primeros, las patas podían ser seccionadas con facilidad, o propinando serias heridas al cuello o cabeza del animal. También su envergadura le permitiría acceder con mayor facilidad al jinete, pudiendo dar cuenta de él o de su lanza. Así sucedió en la batalla del Calínico (171 a.C.), con la infantería tracia destrozando a la veterana y capaz caballería italiana:

En primer lugar los tracios, como animales salvajes encerrados en jaulas a los que de pronto se libera, se lanzaron con un griterío ensordecedor contra el ala derecha, los jinetes itálicos, con tal furia que sembraron el desconcierto entre ellos a pesar de su experiencia en la guerra y su natural imperturbabilidad. La infantería de ambos lados rompió las lanzas de la caballería con sus espadas, seccionó el corvejón de los caballos o los apuñalaba por los flancos.

Tito Livio 42.59

Los elefantes, a pesar de su enorme tamaño, también poseían puntos débiles como los tendones de las patas o la trompa. Cortando los primeros se conseguía derribar al animal con cierta facilidad. Es por ello que los elefantes fueron dotados de unidades destinadas a protegerlos, como hicieran los seleúcidas. No sabemos con exactitud como iban equipadas estas tropas, aunque Nick Sekunda los reconstruye portando un escudo macedonio de bronce, casco y lanza. También se les añadieron protecciones protecciones articuladas en las patas y trompa.
La trompa no es un elemento vital del elefante, pero si se cortaba podía causar el dolor necesario como para que la bestia perdiera el control y arremetiera contra sus propias tropas de manera enloquecida. De esto tenemos un buen ejemplo en la batalla de

Hidaspes (326 a.C.), durante la cual los agrianos y otros tracios utilizaron hachas y rhomphaia para dar cuenta de los elefantes del rey Poros.

Elefante seleúcida matando a un galo
Elefante seleúcida matando a un galo. Se aprecian
las protecciones en las piernas, posiblemente metálicas.
Hallado en la necrópolis de Myrina, siglos II-III a.C.

Si como hemos visto, la rhomphaia en si era imponente, sus portadores no desmerecían de ella.

Los tracios al servicio del rey Perseo de Macedonia era infantería de línea de gran calidad. De procelosa altura y corpulencia, iban bien protegidos con un par de grebas y un casco de bronce así como de un escudo oval (thureos) que protegía todo el cuerpo salvo las zonas protegidas por los elementos metálicos.

También tenemos a los agrianos, infantería de élite auxiliar al servicio de Alejandro Magno que llevaron a cabo misiones de operaciones especiales así como otras de suma importancia debido a su excepcional calidad, movilidad y flexibilidad. Semejante arma en manos de esta tropa y bajo el soberbio liderazgo de macedonio hace que incluso nos compadezcamos de sus enemigos.

Sin lugar a dudas un arma temible en manos de unos hombres temibles, que cualquier rey con unos recursos suficientes no dudaría en contratar para tenerlos en su favor y no en contra.

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