Las misiones SEAD pueden llegar a ser de las más complicadas y arriesgadas de cuántas pueda desempeñar un avión. Destinadas a destruir las defensas antiaéreas enemigas, si estas son modernas, pueden causar un número importante de bajas, como ocurrió en la Guerra de Yom Kippur en 1973, cuando los SAM egipcios sorprendieron desagradablemente a los israelíes.

Una de las técnicas que se pueden utilizar para superarlas es el engaño, mediante drones o misiles de crucero que simulen aviones, de manera que saturen las defensas enemigas, con numerosos objetivos falsos a los que derribar, gastando los misiles, o simplemente haciendo que los sistemas radar se enciendan para poder ser localizados y destruidos.

Estos misiles de crucero, para poder hacerse pasar por aviones enemigos, llevan paneles que reflejan las ondas de radar de modo que se confundan con algún tipo de avión. El primero que entró en servicio en la USAF fue el ADM-20 Quail de McDonnell Douglas, diseñado para ayudar a penetrar en las defensas enemigas a los B-52, y llevando hasta ocho de estos en la bahía interna. Sin embargo, empezaron a darse de baja a partir del 72′, tras una década en servicio, al demostrarse que era detectado como señuelo por los operadores de radar en la mayoría de ocasiones. misiones SEAD

Boing B-52D Stratofortress lanzando un suñuelo ADM-20 Quail.
Boing B-52D Stratofortress lanzando un suñuelo ADM-20 Quail.

Si bien la experiencia de los norteamericanos con los drones en Vietnam no fue muy exitosa, ni tampoco en manos israelíes en el 73, en la Operación Mole Cricket 19 fueron un completo y rotundo éxito. De este modo, los israelíes acaban siendo en el 82, los precursores en el uso efectivo de estos medios. Además, gracias a la supresión de las defensas enemigas, se pudo pelear contra la fuerza aérea siria con mucha mayor eficacia. Esta fue diezmada por la IAF, derribando más de 80 aviones sirios, sin apenas bajas propias. misiones SEAD

Vehículo 2P25 TEL de una batería de SA-6 en el Valle de la Bekaa, a comienzos de 1982. Imagen de dominio público.
Vehículo 2P25 TEL de una batería de SA-6 en el Valle de la Bekaa, a comienzos de 1982. Imagen de dominio público.

La misión SEAD en el valle de la Bekaa fue iniciada por drones y aviones de reconocimiento, que localizaron las instalaciones de las defensas sirias. Un centro de mando fue destruido durante una incursión de operaciones especiales, descabezando la red. A continuación se utilizaron los drones a modo de suñuelos, en este caso el modelo Samson, una variante del Model 300 Maxi-Decoy de la empresa norteamericana Brunswick. Estos activaron la red de radares sirios de adquisición y seguimiento, que fueron localizados por otros drones de reconocimiento, para a continuación ser atacados por los medios de guerra electrónica israelíes. Como broche final, el IDF destruyó la red de defensa aérea siria de la zona con misiles antirradiación, cohetes y artillería.

misiones SEAD
Señuelos ADM-141 en un A-7E Corsair II, a bordo del portaaviones USS John F. Kennedy dispuestos a ser lanzados durante la operación Desert Storm, 16 de junio de 1991. Imagen de dominio público.

Avanzando en el tiempo, tenemos el siguiente uso exitoso del uso de señuelos en combate, y fue durante la Guerra de Irak de 1991. En este caso se utilizaron drones BQM-74C Chukar por parte de la USAF, adquiridos de la US NAVY y modificados para que tuvieran una firma radar similar a la de un avión. Fueron desplegados en Arabia Saudí, y lanzados en oleadas de tres misiles en la primera fase de la campaña aérea, llegando todas a su objetivo excepto una que fue interceptada por cazas iraquíes. El resto llegó a Bagdad, en dónde estuvieron sobrevolando sus cielos durante 20 min. para que las defensas antiaéreas estuvieran activas. Mientras, eran destruidos los radares por los efectivos misiles AGM-88 HARM. También durante las oleadas iniciales se utilizaron los señuelos ADM-141 TALD con la misma misión que los anteriores. Pero estos misiles eran lanzados desde aviones y con un alcance mucho menor. misiones SEAD

Desde entonces han salido modelos mucho más avanzados como el ADM-160, capaces de simular la firma radar de aviones tan dispares como el B-52 o el F-117, con un alcance cercano a los 1000 Km, gran altura de vuelo y en la versión C, con capacidad de guerra electrónica, interfiriendo radares enemigos específicos, etc.

Si bien la tendencia va hacia ataques furtivos llevados a cabo por plataformas como el B-2, F-22 o F-35, el uso de estos sistemas seguirá vigente, con modelos actualizados como el ADM-160, más complejos y flexibles, adaptados ante los nuevos SAM como los S-400.

 

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