En la mayoría de los ejércitos profesionales de todas las épocas han sido necesarias unas capacidades mínimas para poder ejercer la exigente profesión de militar de infantería. De otro modo, se tendrían unos reclutas con unos niveles tan heterogéneos que no sería posible cualquier tipo de ejercicio militar. De esto fueron conscientes en el siglo III a.C. en el Estado Wei en China.

A modo de ejemplo, el ejército de Filipo II, del cual sabemos algunas de las condiciones que sufrían los soldados para estar en forma. Según Diódoro les hacía ejecutar constantes maniobras con las armas y en competitivos entrenamientos. Por su parte, Polieno nos detalla un poco más sobre este arduo entrenamiento, que incluía duras marchas de 50 km. diarios con toda la panoplia, más la ración diaria personal. Además de esto, para aumentar la movilidad estratégica, y a su vez endurecer la tropa, eliminó los carros y limitó en mucho los siervos, dejando solo uno por cada 10 (o 16) soldados de a pie y uno por cada jinete de caballería.

Guerreros de terracota, de la dinastía Qin
Guerreros de terracota, de la dinastía Qin, finales del siglo III a.C. Las armaduras laminares otorgaban una buena protección sin restar demasiada movilidad.

Wei era un pequeño estado junto a otros tantos litigantes en la época conocida como de los Reinos Combatientes, que acaba con la unificación de estos en el 221 a.C. bajo el poder Qin. Aunque el estado Wei cayó ante este último, la calidad de sus tropas fueron un referente, tal y como nos lo narra el filósofo Xunzi. Los reclutas debían de superar la siguiente prueba para pertenecer a la infantería:

Armados con una armadura, casco, una alabarda (ji), una espada colgada de un cinturón, más una ballesta de gran potencia (12 dan) con su correspondiente carcaj con 50 virotes, y provisiones para 3 días a sus espaldas, debían de recorrer una distancia de poco más de 40 km bajo pleno sol.

Como vemos, el llevar las provisiones encima, junto a la gran capacidad de marcha, conllevaba una gran movilidad estratégica en estos ejércitos. La protección era buena, así como el repertorio de armamento los ponen en soldados de muy buen nivel. Las exenciones fiscales para los que se incorporaban al ejército fomentaba el reclutamiento.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here