Nos encontramos ante una de las mayores explosiones de la historia hasta la llegada de las armas nucleares, aunque en este caso fuera de manera accidental.

Durante la Primera Guerra Mundial el puerto de Halifax, Canadá, estaba atestado de buques implicados en el conflicto, aunque fuera de manera logística. Así fue el caso de los dos buques causantes de la explosión, el francés Mont Blanc y el noruego Imo. El primero transportaba una carga de 2925 toneladas de explosivos más otra cantidad importante de sustancias inflamables. El carguero noruego, por su parte, llevaba provisiones a Bélgica.

Una d las numerosas casas destruidas por la explosión.
Una d las numerosas casas destruidas por la explosión.

Una fatídica mañana de un 6 de diciembre de 1917, un cúmulo de negligencias dieron lugar al desastre. Para empezar el Mont Blanc no llevaba la bandera roja que advertía de la peligrosa carga que llevaba, ni se le otorgaron buques escolta que le protegieran de alguna colisión. Por su parte, el Imo navegaba por el puerto a una velocidad excesiva debido al retraso acumulado que llevaba. En la parte más estrecha del puerto los barcos se encontraron frente a frente, y los condicionantes antes indicados hicieron que el choque fuera inevitable.

La colisión provocó que los barriles de benceno, sustancia altamente inflamable, se rompieran y vertieran su contenido en la cubierta, lo que provocó un incendio incontrolable. La tripulación huyó del barco ante la expectación de los curiosos que se agolpaban para ver el espectáculo en la orilla y las ventanas de la populosa Halifax. A los 20 minutos de la colisión, siendo las 9.04 a.m. se produjo la tremenda explosión.

Para hacernos una idea de la potencia de la explosión, esta fue tan solo 5 veces menor a la bomba atómica lanzada en Hiroshima, es decir, de 2.9 kilotones de TNT, suficientes para matar a algo más de 2000 personas en Halifax y alrededores. Unas 1.600 murieron en el acto por la explosión directa, el tsunami causado por esta y el derrumbe de edificios. Y es que 1.600 viviendas fueron destruidas y 12.000 dañadas, además de no quedar un solo cristal intacto en toda la zona.

SS Imo encallado tras la explosión.
SS Imo encallado tras la explosión. Imagen de Dominio Público.

Aunque en un principio se pensó que fue un ataque alemán, finalmente se llegó a la conclusión que la causa fue accidental. Era difícil de creer que un accidente provocara la explosión más destructiva creada por el hombre hasta el lanzamiento de las dos bombas nucleares en Japón por parte de los EEUU. Y es que el ambiente de guerra hizo sospechar hasta de los pobres civiles alemanes que vivían en la zona y que fueron detenidos.

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