En el conflicto africano que traemos a colación, midieron sus fuerzas los Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum, los dos cazabombarderos más modernos del arsenal ruso, siendo pilotados ambos tanto por tripulaciones locales como por ucranianas y rusas. Los Flanker se impusieron claramente, aunque la efectividad de los misiles rusos fue muy baja.

La guerra que se dio entre Etiopía y Eritrea, duró desde mayo de 1998, hasta junio de 2000, y a pesar de la pobreza de ambos países, se desplegaron unos aviones de combate de excelente calidad, en especial por parte de Etiopía, que tuvo mayores recursos económicos y apoyo gubernamental externo.

El conflicto se originó por un problema fronterizo heredado de la independencia de Eritrea de Etiopía en 1993, tras el referéndum que se llevó a cabo dos años antes. La zona en litigio era la de Badme, que se anexiona Eritrea unilateralmente en mayo de 1998.

 

Los Flanker en Etiopía

La Fuerza Aérea Etíope (EtAF) era claramente superior a la de nueva creación eritrea, que respondió en una especie de carrera armamentística a la etíope, ante el aumento de las tensiones. Los primeros movimientos para crear una fuerza aérea creíble fueron con la modernización algunos MiG-21MF/bis y MiG-23BN por parte de la empresa israelí IAI.

Sin embargo, a pesar de la enorme ventaja numérica, estaba carente de pilotos, la mayoría purgados durante los combates en 1990-91. A pesar de los esfuerzos por entrenar una proporción de estos con asistencia búlgara, se vieron en la necesidad de contratar en la forma de mercenarios, a ex-pilotos rusos.

Mapa del conflicto. Autor Skilla1st, Licencia CC BY-SA 3.0.
Mapa del conflicto. Autor Skilla1st, Licencia CC BY-SA 3.0.

A finales de otoño de 1998, estaban al servicio de la EtAF 18 MiG-23BN y unos 10 MiG-21 modernizados, más los temibles Flankers que se incorporarían, marcando la diferencia, otorgando a un país pobrísimo de tecnología de último nivel.

La EtAF obtuvo, a través de la empresa Promexport (una de las dos exportadoras de armamento de la época, la otra era Rosvooruzheniye State Corporation), seis Su-27S monoplazas, y dos Su-27UB en 1998 con un coste de 120 millones de dólares. Estos Flankers no eran nuevos, sino de segunda mano, pues provenían de los excedentes de la Fuerza Aérea Rusa, tras su reorganización. No era la primera vez que el país africano obtenía armamento de dicha procedencia, ya que había estado recibiendo ayuda militar soviética desde 1974 y luego de Rusia.

No podemos decir que empezaran con buen pie los Sujoi en Etiopía, ya que uno de los dos Su-27UB se estrelló mientras realizaba unas maniobras exigentes en una demostración aérea un 6 de junio de 1999, delante del presidente del país. El avión fue sustituido sin coste alguno de inmediato, pues fue responsabilidad rusa, ya que el piloto era de esta nacionalidad, demostrando la involucración de Rusia con Etiopía.

La EtAF fue puesta bajo el mando de general retirado Yanakow Yoakim Ivanovich, además de centenares de técnicos, pilotos e instructores (la mayoría retirados recientemente), que iban a convertir a dicha fuerza aérea en algo capaz. El factor humano muchas veces es más importante que el técnico, y esta ayuda de Rusia marca la diferencia en muchos aspectos con Eritrea y en el futuro duelo Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum.

 

Fulcrum en Eritrea

La Fuerza Aérea Eritrea (ERAF) apenas contaba con una década de antigüedad, ya que fue fundada a finales de 1992, en previsión a la creación de su propio estado tras el referéndum. Un año después, tras formarse en los aviones ligeros SF.260TP y los de reacción de entrenamiento y ataque ligeros L-39ZO Albatros, consiguen sus primeros pilotos. Pero no es hasta 1997 cuando consiguen su primera unidad de combate, basada en los seis Aermacchi MB.339FD que habían adquirido un año antes.

Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum
Mig-29 Eritreo. En el duelo Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum llevaron las de perder. © Alexander Bulakh

La ERAF, por su parte, obtuvo también armamento de origen soviético. Pero en el caso eritreo, aviones MiG-29, los primeros comprados a Moldavia, y el resto de Rusia, a través de la compañía MAPO. Los modelos obtenidos eran dos MiG-29UB y ocho MiG-29B (Izdeliye 9.12B) Fulcrum-A.

Si bien el primero era principalmente de entrenamiento, no así los Fulcrum-A. Como era tradición soviética, estos eran una versión degradada para los países externos a la URSS, bastante menos capaces que los últimos modelos rusos.

Estos llegaron a mediados de diciembre de 1998. Además, los pilotos eritreos fueron a Ucrania, que fue la intermediaria en este asunto, a recibir un entrenamiento intensivo para que aprendieran a pilotar estos capaces cazas, muy superiores a todo lo que habían tenido antes. Sin embargo, en las primeras etapas de la guerra, los instructores ucranianos que entrenaban también sobre el terreno a los eritreos, también se vieron implicados en los combates.

Para poder entender un poco estos enfrentamientos, vamos a conocer algunas de las características técnicas de cada avión:

 

MiG-29B (Izdeliye 9.12B) Fulcrum-A

Prestaciones:

  • Velocidad máxima a nivel del mar: 1480 Km/h
  • Velocidad máxima a 11.000 m: 2450 Km/h
  • Trepada: 330-335 m/s
  • Relación empuje/peso con 50% combustible y 4 R-73: 1.05
  • Alcance con tan solo combustible interno: 710 Km volando al nivel del mar y 1.500 a alta cota.
Radar N019
Radar N019. La versión de exportación era menos capaz.

Sensores: el alma del MiG-29 era su radar radar de impulsos Doppler N-019EB, que operaba en la banda X. Puede detectar hasta un máximo de 10 blancos que vuelen a una velocidad entre los 230-2500km/h a una altitud comprendida entre los 30m y 23,000m. Los blancos pueden encontrarse situados en un rango por encima del avión emisor de hasta 10.000m y 6.000m si es por debajo. Frente a un avión con una firma radar (RCS) de unos 3m2, el alcance de detección máximo del N-019EB es de 50-70 Km, y 40-60 Km en modo seguimiento. Los alcances se reducen si el avión vuela por debajo de los 3.000 metros en ambos modos unos 10 Km. Tan solo puede enganchar un blanco cada vez.

OEPrNK-29-E2, un sistema electroóptico similar al del Su-27, pero bastante más pobre en características, ya que su alcance frente a un caza que se aleje es de unos 15 Km frente a los 50 del Flanker. Está compuesto por un telémetro láser, un sensor IR y TV, estando asociado al visor del casco Schchel-3UM-1.

Armamento:

R-27R1: misil de medio alcance de guía radar semiactiva. El rango de lanzamiento es de 50-60 Km si hablamos de cazas, y 75 Km frente a otros blancos. Según el fabricante, estaba diseñado para hacer frente a blancos maniobreros y en ambientes con numerosas perturbaciones electrónicas. El MiG-29 podía llevar hasta un máximo de 4 misiles R-27, más dos de corto alcance, ya fueran los R-73 o R-60.

MiG-29 lanzando un R-27
MiG-29 lanzando un R-27, conocido en la OTAN como AA-10 Alamo.

R-73E: misil de corto alcance y guía IR. Es capaz de alcanzar la velocidad de Mach 2.5 y hasta los 20 Km de distancia, y gracias a su efectivo sensor IR, era “todo aspecto” es decir, se podía lanzar a un avión, tanto de frente, como desde atrás, ya que no era necesario tan solo el calor de los motores para su guiado. Sus toberas vectoriales le hacían un misil tremendamente maniobrable, capaz de perseguir a blancos que maniobren hasta los 12 G´s.

R-60MK: al igual que el R-73, es un misil de corto alcance y guía IR, pero más pequeño. Entró en servicio mucho antes que el R-73, pero la versión MK era una mejorada para el MiG-29, con mayor resistencia a las contramedidas. Dependiendo si es en persecución o aproximación, el rango de lanzamiento era de 8 o 12 Km respectivamente.

Sujoi Su-27S “Flanker”

Tenemos que tener en cuenta que parte del mejor material de los Sujois rusos fue reemplazado por otros de peores características, o simplemente eliminado antes de exportarlos a Etiopía. Como desconocemos los datos de estos y si se han visto modificados, vamos a aportar los de los Su-27 que estaban en servicio en la Fuerza Aérea Rusa.

Prestaciones:

  • Velocidad máxima a nivel del mar: 1.380 Km/h
  • Velocidad máxima a 11.000 m: 2.500 Km/h
  • Trepada: 285-300 m/s
  • Relación empuje/peso con 50% combustible y 4 R-73: 0.91
  • Alcance con tan solo combustible interno: 1.400 Km volando al nivel del mar y 3.900 a alta cota.

Sensores: Los Su-27 estaban dotados de un radar más capaz que los Fulcrum, el N001 Mech, un de impulsos Doppler que operaba en la banda X. Frente a un avión con una firma radar (RCS) de unos 3m2, el alcance de detección máximo era de 80 Km, y 65 Km en modo seguimiento. Los objetivos han de volar a una altura comprendida entre los 50-100 m, y los 27.000 en un cono de 120º. Puede realizar el seguimiento de 10 objetivos en modo TWS y atacar a 2 objetivos a la vez.

También puede proporcionar datos para el lanzamiento de misiles en dogfigting, que pueden ser mejorados en un 50% gracias al telémetro láser del sistema OEPS-27.

Una de las principales características de este radar es su elevada resistencia a las ECM (contramedidas electrónicas), además de detectar también el origen de estas.

OEPS-27
OEPS-27.

El OEPS-27 es un sistema optoelectrónico que multiplica las capacidades del Su-27 gracias, como hemos dicho anteriormente, al telémetro láser y al sensor IRST para detectar por la firma infrarroja al enemigo. Tanto el radar, como el OEPS-27 comparten datos, enriqueciéndose mutuamente. Además, este último trabaja junto al visor de casco NSTs-27, dándole mayor capacidad para designar blancos. Los alcances dependen si es un enemigo que se aproxima (15 Km), o que se aleja (50 Km), ya que en este último caso, la firma IR del avión es mucho mayor por los escapes de los motores.

 

Operación Sunset, el Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum

El 25 de febrero de 1999 Etiopía inicia la Operación Sunset, atacando puntos neurálgicos eritreos como los aeropuertos de Aseb y Asmara, centros logísticos, etc. con sus MiG-23BN, con lo que los eritreos responden con dos MiG-29 enviados a interceptarlos. Los Fulcrum los atacan con sus R-27, que fallan en su cometido. Ante estos, los MiG-23BN reciben el apoyo de una patrulla de Su-27 pilotados por etíopes. Los Flanker atacan con sus R-27, que aunque no dan en el blanco de lleno, llegan a dañar a los MiG-29. Tras acortarse las distancias, entran en dogfight, y en dicho combate, uno de los MiG-29 es derribado por un solo R-73 lanzado, cayendo en piloto cerca de posiciones enemigas y siendo capturado. El otro MiG se estrella a unos 6 Km de Asmara, sin que se sepa más de él. A sus mandos iba nada más y nada menos que el jefe de la ERAF, el Brig. Gen. Habte Zion Hadgu.

Empuje vectorial del R-73
Empuje vectorial del R-73, lo que le da una maniobrabilidad enorme. Unida a su eficaz sensor, fueron quienes salvaron los papeles a los Su-27.

A la mañana siguiente tenemos otro enfrentamiento entre los Fulcrum y los Flanker. En este caso tenemos a un MiG-29UB volando en solitario a hacer frente a dos aviones de ataque a tierra etíopes MiG23BN. El piloto, que sirvió previamente en la EtAF y que permaneció en Eritrea en 1991, ataca a ambos aviones con los R-73 (hay que recordar que los MiG-29UB carecían de radar, por lo que no podían llevar misiles de guía radar semiactiva), destruyendo a ambos. Sin embargo, su suerte cambió de repente al aparecer una patrulla formada por dos Flanker, que lanzan dos R-27, que vuelven a fallar, pero la piloto de uno de ellos, la Capt. Esteher Tolossa, termina bajándoselo en combate cerrado, ya fuera con misiles R-73 o el cañón.

Tras estas malas experiencias, los eritreos y ucranianos decidieron dejar de medirse ante los Flanker, pues su superioridad había quedado manifiesta, pero aún así, los encuentros no terminaron aquí.

Tras el inicio de la Operación Westwind por parte de Etiopía, en la que los MiG-21 y MiG-23 llevaron a cabo numerosos ataques a tierra, dos Fulcrum A intentaron impedirlo, pero se toparon con otros Su-27 que enviaron cada uno sendos R-27 contra cada avión (dos era el máximo que podía guiar su radar N001), fallando todos, menos uno, que explotó cerca del MiG-29, que cayó a tierra. El otro no intentó nada salvo huir.

 

Los Flanker se imponen claramente a los MiG-29

En total durante el conflicto se perdieron cinco MiG-29 en los enfrentamientos contra los Su-27, lo que dejó bien claro cual modelo era superior. No hay nada extraño en ello, pues los MiG eran modelos más antiguos y en lo que respecta a electrónica siempre estaría en desventaja, pero no así en combate cercano, donde también lo estuvo en la práctica. Todo esto a pesar de que en ambos lados tuvieron entrenadores foráneos bien capaces como eran rusos y ucranianos, así como pilotos de ambas nacionalidades como mercenarios.

Aunque Eritrea adquirió algunos MiG-29 para sustituir las pérdidas, también adquirió un número importante de Su-27, tras la amarga experiencia con los MiG, pues si quería imponerse en el aire, debería recurrir a los Flanker. El enfrentamiento Su-27 Flanker vs MiG-29 Fulcrum se saldaba con la victoria del primero.

 

Los misiles rusos quedan en evidencia

Aunque solo hemos visto algunos casos de combates aire-aire, el numero de lanzamientos de misiles fue superior, y si una conclusión se sacó del rendimiento de los R-27, fue que su porcentaje de aciertos (Pk kill probability) resultó ser enormemente baja, de un 16.6% en el conflicto, y si tenemos en cuenta tan solo los lanzados por los Mig-29, fue de un 0%. Para poderlo comparar, tenemos que irnos a un misil similar como fue el AIM-7 Sparrow norteamericano. Este tuvo una tasa de aciertos algo superior al 9% en Vietnam, y la versión E2 de 1969 un 13%, similar al R-27 en 1999. Pero si nos vamos a su desempeño en la Guerra del Golfo de 1991 este sube hasta un 57%, lo cual es muy superior a los R-27 casi 10 años después.

Distintos tipos de guía radar en los misiles. Activa, semiactiva y pasiva.
Distintos tipos de guía radar en los misiles. Activa, semiactiva y pasiva.

Debemos de tener en cuenta también que la tasa de aciertos de los misiles de guía radar semiactiva depende tanto del receptor, procesador, espoleta, motor, etc del misil, como del radar del avión que lo guía.

Sin embargo, los R-73 se demostraron muy eficaces, siendo casi todos los derribos conseguidos con este misil, lo cual tumba las excusas de que un transporte y almacenamiento poco adecuados, y la poca experiencia del personal que manejó los misiles fue el causante del bajo rendimiento de los R-27. Y más, teniendo en cuenta de que había numeroso personal extranjero, en especial los centenares de personal técnico y pilotos rusos en el lado etíope.

 

1 Comentario

  1. Lo primero que me parece interesante es saber que para 1998 había una mujer piloto de combate en una Fuerza Aérea africana, más aún una que haya resultado vencedora en un combate aéreo. Por otro lado, queda claro el interés económico de Rusia en lo que a la venta de armamento se refiere. El potencial comercial de las compañías rusas de armamento así lo demuestra, vendiendo material bélico a los contendores de un mismo conflicto bélico. La superioridad del Su-27 está clara, con la excepción de que el MIG-29 es mejor con combates aéreos evolucionantes. Me imagino que también algo de importante habrá en el hecho de que los pilotos etíopes hayan sido entrenados por pilotos rusos

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