Una nueva generación de vehículos de combate de infantería (VCI) de cadena van a entrar en servicio próximamente. Estos rompen por completo con la filosofía anterior rusa y soviética, en los cuales primaba la ligereza y movilidad. En su lugar tenemos a vehículos con un blindaje soberbio y una enorme potencia de fuego. Con estos modelos, superarán ampliamente a todo lo que hay en la OTAN, incluso a los que van a entrar en servicio. Tanto es así que ya hay algunos toques de atención al respecto.

 

La amarga experiencia con los BMP

La serie de los BMP-1/2/3 tienen todos en común un ligero blindaje de acero para contener el peso en torno a las 13, 14 y 18 toneladas respectivamente. En el caso del BMP-3, también lleva aluminio, pero la realidad es que todos han adolecido de una protección adecuada. Esta se limitaba al arco frontal, pues estaban diseñados para un enfrentamiento en campo abierto con líneas definidas, en las cuales la amenaza vendría en su mayor parte de frente. Sin embargo, la parte lateral o trasera apenas protegía del fuego de fusil.

BMP-2 ruso en el conflicto checheno. La infantería prefería ir encima de los VCIs antes que ir dentro y tener una muerte segura ante una explosión. Esto expone innecesariamente a la infantería al fue de fusil o metralla.

Tampoco estaban debidamente protegidos frente a minas o IEDs, por lo que cualquier incidente con estos acababa con el vehículo destruido por completo y toda su tripulación muerta. Es por este motivo y los anteriores que la tropa acostumbraba a montar encima del vehículo, pues en caso de que explotara una mina, la explosión se contendría en el interior del blindado.

Chechenia: fue en la 1ª Guerra en la que los rusos sufrieron más bajas debido a las inadecuadas tácticas, preparación y por haber infravalorado a los chechenos, rebeldes que en su mayoría habían servido en el ejército soviético. Por tanto conocían las tácticas y armamento enemigo, además de que el equipamiento de ambos era en parte el mismo.

Los chechenos convirtieron Grozny en una trampa mortal, desarrollando distintas tácticas para liquidarse a los blindados rusos, como eliminar al primero y al último de cada columna para inmovilizarlos y destruirlos. Se organizaban en equipos compuestos por un tirador de precisión, un soldado equipado con ametralladora y otro con el RPG-7 o RPG-18, más algún sirviente. Varios de estos equipos atacaban a un blindado, unos disparando sobre el personal a tiro o la escasa infantería de apoyo, y otros lanzando los RPGs a los puntos más vulnerables de los vehículos.

El “slat armor” contra las cargas huecas no es una solución nueva, sino tan vieja como el Drahtgeflecht Schürzen que podemos ver aquí.

Los BMP-2, por ejemplo, a pesar de estar más blindados que los BMP-1, eran muy vulnerables en casi cualquier zona que no fuera la del motor en la parte frontal. El techo apenas disponía de blindaje, por lo que la mayor parte de disparos se efectuaban desde las plantas superiores. También los laterales y la parte trasera eran muy asequibles, en especial los portones traseros, pues tras ellos estaba el depósito de combustible. Otra táctica era la de lanzar cócteles molotov en las tomas de aire o las rejillas de escape situadas en la parte superior de los VCIs rusos.

Ucrania: durante la Guerra del Donbass, se han utilizado todos los tipos de BMP, con similar resultado, una baja supervivencia de estos. Este conflicto es diferente a los otros mencionados, ya que se enfrentaron dos bandos simétricos, aunque se diera lo que conocemos como guerra híbrida.

Los BMPs resultaron vulnerables principalmente a las siguientes armas: misiles contracarro, RPGs, a sus mismos cañones (ambos bandos tenían los mismos modelos) y proyectiles de artillería, en especial las submuniciones y cabezas termobáricas. Ante tantas amenazas, tan solo se adoptó una solución de bajo coste, el famoso blindaje de reja (slat armor), eficaz frente a los modelos más básicos de RPG. como el -7 o el -26, pero no ante los misiles contracarro más pesados.

TOS-1A de las fuerzas iraquíes lanzando un cohete contra posiciones del ISIS cerca de la aldea de Ali Rash, al sureste de Mosul, 3 de noviembre de 2016. Este lanzacohetes múltiple (MLRS) con cabezas termobáricas, también ha sido utilizado por el bando rebelde en Ucrania, destruyendo los VCIs del gobierno ucraniano. REUTERS/Alaa Al-Marjani

Las consecuencias de esta vulnerabilidad son que la infantería mecanizada perdía por completo su valor. Al ir sobre los VCI´s carecían por completo de la protección del blindado hasta el lugar de desembarque, siendo presa fácil de los fragmentos de artillería, fuego de fusilería, etc. También, los VCI´s eran incapaces de exponerse en vanguardia y tenían que ser relegados a estar en retaguardia dando fuego de apoyo tras algún parapeto. Y de esto último se derivaba la incapacidad de acompañar a los carros, dándole apoyo con la infantería desmontada, por lo que supone un peligro para los primeros y la incapacidad de emprender ciertas acciones con seguridad.

 

BMP-3 con blindaje reactivo.

Lecciones aprendidas

Si bien los rusos aprendieron del BMP-1 el escaso valor del cañón de 76mm para apoyar a la infantería, además de ser incapaz de atacar a zonas muy elevadas como en entornos urbanos o montañosos, adoptando uno de 30mm, para luego sumarle otro de 100, sin embargo la protección apenas sufrió cambios. Se añadieron blindajes de reja o chapas en varios modelos, e incluso blindaje reactivo en el BMP-3, por ejemplo, o el sistema Arena-E, pero no dejan de ser parches que no subsanan su enorme vulnerabilidad.

Es ahí donde los rusos cambian radicalmente de filosofía, asemejándose a la israelí y/o la OTAN, con los Kurganets 25 y los T-15 Armata.

CONTINÚA EN LA II PARTE:

Los nuevos VCIs rusos, superiores a los de la OTAN. El T-15 Armata (II Parte)

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Solve : *
21 × 8 =