Considerada por muchos como la reforma del Ejército Ruso más profunda desde la creación del Ejército Rojo en 1918, tumba los pronósticos más agoreros de una guerra generalizada entre la OTAN y Rusia. La estructura del ejército cambia su misión, deja de estar enfocada a un enfrentamiento a gran escala contra varios adversarios, a conflictos locales como el que vivió en 2008 en Georgia y que motivó la reforma.

 

Como mencionamos en el anterior artículo sobre la Guerra entre Rusia y Georgia del 2008, esta fue el desencadenante de la reforma militar, debido a las enormes fallas que se habían detectado. Si bien, se ganó la guerra en tan solo cinco días, esta victoria se debió principalmente a la favorable situación estratégica de los rusos, y a su superioridad numérica. De no haber contado con estos dos factores, tal vez la victoria hubiera sido bastante más difícil, o incluso a costa de una derrota inicial. Si bien esto último son meras suposiciones, las conclusiones obtenidas tras la victoria no lo fueron.

Para saber sobre los motivos que propició la reforma del Ejército Ruso, haz click en el siguiente enlace:

Guerra entre Rusia y Georgia en 2008. Lecciones de una victoria agridulce

 

Obstáculos para la reforma

Se tenía conocimiento de los errores, pero necesitan los rusos de la voluntad política para enmendarlos, y sobre todo, la capacidad de llevarlo a cabo. Hemos de tener en cuenta, que el ejército ruso estaba siempre reacio a cualquier tipo de reforma que acabara con sus privilegios, unos privilegios que les permitían controlar a los militares con total secretismo hasta el 44% del presupuesto de defensa. Esto propiciaba unas altísimas cotas de corrupción, con casi un 30% del presupuesto de defensa expoliado el año anterior a las reformas.

 

Anatoliy Serdyukov
Anatoliy Serdyukov, responsable de las reformas de 2008. Imagen de Dominio Público.

Putin purga el Ministerio de Defensa

Para poder llevar a cabo la reforma del Ejército Ruso, Putin había comenzado una “civilización” del Ministerio de Defensa desde el 2001, eliminando paulatinamente a numerosos militares y sustituyéndolos por funcionarios civiles. Para 2008 el terreno estaba bastante allanado para sus reformas militares. En esto hemos de reconocer a Putin una excelente visión a largo plazo, con pequeños pasos y purgas para que el poder legislativo se hiciera con el control de las fuerzas armadas, y poderlas modificar de manera efectiva. Uno de los pasos más importantes fue el nombrar a Anatoly Serdyukov en 2007 como ministro de defensa, encargado de sustituir a la mayor parte de altos cargos militares dentro de su ministerio, por civiles sin relación alguna con el mundo militar.

Para acabar con la corrupción, cada vez más acuciante ante el aumento del presupuesto de defensa y para que este se transformara en hechos, una comisión de inspectores, también totalmente ajenos al mundo militar, se encargaron de las auditorías. Sin embargo, no se pudieron atajar las raíces de los problemas de corrupción en el seno del Ejército Ruso. Si en 2007 el 30% del presupuesto de defensa desaparecía en un agujero negro, en 2011, un 25% según el Fiscal Militar Jefe Sergei Fridinsky, lo que supone una reducción, pero no muy significativa.

 

Un ejército enfocado a las amenazas reales

La reforma militar se adapta a las posibles amenazas reales que puede afrontar Rusia, y entre estas no está tan presente la OTAN, aunque muchos puedan suponer que sí. Las fuerzas armadas renuncian a los conflictos a gran escala y en numerosos frentes, y se centra en los locales y guerra híbrida. Para la amenaza de la OTAN cuenta con el poder de disuasión nuclear, que es el único disponible al 100% tanto en personal como armamento. Y ante los posibles conflictos fronterizos en los cuales se inmiscuyera la OTAN, el nuevo ejército daría cuenta de ellos de manera más efectiva.

conflicto Chechenia
El Cáucaso Norte es un foco de actuación del Ejército Ruso. Conflictos como el de Chechenia no han sido sofocados del todo.

Los conflictos más probables a los que se podía y puede enfrentar el ejército ruso son:

  • Los numerosos países que conformaban la antigua URSS, tras su disolución, han vivido numerosos tipos de conflictos y tensiones. Estos espacios pueden arrastrar a Rusia a una intervención armada.
  • Asia central, con países tan inestables como artificiales como Tayikistán, Kirguizistán o en menor medida Uzbekistán, con problemas entre las distintas facciones tribales, étnicas, etc.
  • La problemática región del Cáucaso del Norte, con conflictos como el checheno, que puede llegar a reavivarse, pues no está del todo sofocado. También las regiones de Abjazia y Osetia del Sur son un foco latente.
  • En cuanto a posibles tensiones con la OTAN y su ampliación en las esferas de influencia rusas, pueden suponer conflictos como el de Ucrania.

 

Objetivos de la reforma del Ejército Ruso

Abandonar las divisiones y sustituirlas por las brigadas. Podemos decir que esta misión fue un éxito y que en un año se consiguió, desapareciendo casi todas las divisiones y formándose 83 brigadas. Las brigadas cuentan con un personal de tan solo 5.500 hombres, por los 13.000 de la división, disponen de sus propios recursos, que los gestiona la brigada misma. Esto les da una mayor autonomía, flexibilidad, y menor tiempo de despliegue.

Modificación de la estructura de mando y control. De los seis Distritos Militares, pasan a tener cuatro, Este, Oeste, Sur y Central. Los tres primeros corresponden a las tres principales zonas de amenaza, y la Central como reserva.

mapa distritos militares rusos
Mapa con los distintos distritos militares rusos. En 2014 se decidió añadir un quinto distrito, el Distrito Norte en color azul.

Como vimos en el otro artículo, en Georgia 2008, la incapacidad de establecer operaciones conjuntas se puso de manifiesto, con una fuerza aérea y una terrestre luchando dos distintas guerras sobre el mismo teatro de operaciones. Ahora cada Distrito Militar actuaría con autonomía, gestionando tanto la Fuerza Aérea, como el Ejército de Tierra, Marina, tropas del Ministerio del Interior, etc.

También la Fuerza Aérea Rusa se reorganiza, adoptando un sistema similar al bielorruso, tomando como unidad básica la Base Aérea, en la cual se integran todos los elementos aéreos y terrestres. También desaparecen las divisiones aéreas y son sustituidas por las Brigadas de Defensa Aeroespacial, que combinan las Bases Aéreas antes mencionadas, con los regimientos de misiles de defensa aérea, y de radio electrónica. Estas se dividen entre los cuatro distritos militares y el Mando de Operaciones Estratégico de Defensa Aeroespacial.

En la Marina apenas hay cambios radicales, lo que sí se hace es simplificar la organización y se reducen las unidades a la mitad.

Su-25 Frogfoot
Su-25 lanzando dos cohetes. Con la nueva reorganización, el apoyo aéreo cercano será mucho más eficaz. en Georgia 2008 fue casi inexistente por la falta de coordinación entre aire y tierra.

Eliminar las unidades cadre. En los años 80 durante la época soviética, habían 4 tipos de Divisiones de Rifles Motorizadas/acorazadas: las tipo A, que tenían el personal completo y listo para el combate y representaban 50 de las 200 divisiones. El resto se dividían en los tipos B, C, o D, además de otras de reserva. Eran divisiones con personal escaso, una especie de unidades esqueleto, con tan solo un cuadro de mandos y un mínimo personal (dependiendo del nivel), pero con todo el equipo de una unidad estándar. Tienen que mantener el equipo y en caso de guerra recibir a los soldados que la completen. Estas unidades sirven para poner a un numeroso conjunto de unidades en armas en poco tiempo, manteniendo así unidades en latencia. Hasta la reforma de 2008, el ejército ruso mantenía gran parte de esta estructura. Se eliminan todas estas unidades cadre y se dejan las completas.

Estrechamente relacionado con lo anterior, se quiso recortar el enorme cuerpo de oficiales presente en el ejército. Antes de la reforma militar habían 355.000 del total de 1.350.000 soldados, algo que carecía de sentido en el nuevo ejército sin las unidades cadre. En un principio se puso como objetivo 150.000, para luego subirse a los 220.000 en 2011, y mantenerse en los 200.000 que hay en la actualidad, aunque se persigue el objetivo de 2011 para más adelante.

la reforma del Ejército Ruso
Soldados rusos entrenando en la región rusa de Volgogrado, 4 de abril de 2014. El ejército ruso empieza a ser un lugar deseado como destino profesional. ANDREY KRONBERG/AFP/GETTY IMAGES

Mayor profesionalización del ejército. En una primera etapa (2008-2010) se intentó crear un cuerpo de suboficiales profesionales y bien cualificados, al cargo de los soldados de reemplazo. Es decir, un ejército principalmente de reemplazo. Pero a partir de 2011 esta tendencia cambió hacia una mayor profesionalización, marcándose como objetivo, el pasar de los 150.000 militares profesionales que habían, a los 425.000 en 2016. Esta cifra no se ha alcanzado y tan solo hay 356.000, lo que representa aún así una mejora sustanciable. A esta cifra hay que sumarles los 50.000 suboficiales y 200.000 oficiales profesionales del ejército, lo que nos da un total de 606.000. Por contra, el número de conscriptos es de 307.000.

Este cambio hacia una mayor profesionalización del ejército es debido también, no solo a la voluntad política y militar, sino a la crisis demográfica en Rusia. Esta afecta no ya al número de jóvenes en edad de servir, sino también al estado de salud de estos. Mejorando las condiciones de vida en el ejército, así como la imagen de este, se ha conseguido completar de manera satisfactoria las plazas para los voluntarios, reduciendo las obligatorias.

Como resultado de todo esto, se pasa del 1.350.000 hombres antes de las reformas a los 913.000 en 2016.

 

ratnik soldado ruso
Las mejoras en cuanto a equipamiento individual se han tomado muy en cuenta. Soldados rusos con el equipo Ratnik.

Modernización del armamento. Uno de los puntos más negros de la intervención en Georgia fue el armamento desfasado con que contaban las fuerzas armadas rusas. Esto se tuvo muy en cuenta en el GPV-2020 (programa estatal de armamento), que cubre desde 2011 hasta 2020. El principal objetivo del GPV-2020 era alcanzar en 2015 la cota de un 30% de armamento moderno en las Fuerzas Armadas de Rusia (al parecer se habría superado esa cifra en 2015), y llegar al 70% en 2020. Por armamento moderno entendemos que o de nueva adquisición o actualización de los antiguos. Las prioridades en renovación son, al contrario que la reforma estructural del ejército, hacer frente a las antiguas amenazas, como son la OTAN, o las nuevas, China. Podríamos decir que es asegurarse su capacidad de superpotencia mundial, a falta de poder hacerlo con su ejército convencional, o de manera económica.

Sin embargo, cuando se realizó el GPV-2020, la situación económica era muy diferente a la actual. Las sanciones económicas por la implicación de Rusia en el conflicto en Ucrania, junto con los bajos precios del petróleo, han hecho que el 2015 se tomara la decisión de recortar el presupuesto de defensa en casi un 4%, y este año hasta un 5%. Esto perjudicará a los objetivos finales del GPV-2020.

Por orden de importancia empezaríamos por la capacidad de disuasión nuclear, seguida por la defensa aeroespacial estratégica. Recordemos que el apartado nuclear era el único donde se conseguía un 100% en disponibilidad para el combate y en equipamiento. También los sistemas de mando, comunicaciones e inteligencia, guerra electrónica, UAV (con compras de 800 millones de dólares desde el 2009 a Israel), transporte aéreo estratégico, robots militares, armamento guiado (en especial bombas guiadas por satélite como las usadas en Siria), o modernización de la flota, con ahínco en la del Norte y Pacífico, etc.

Topol-M
Topol-M durante una parada militar el 19-03-2012. La disuasión nuclear es el principal pilar de los presupuestos de defensa rusos.

En un principio, con Serdyukov, las compras militares se basaron en la necesidad y costo de estos, y no en el sistema clientelar que había antes. De ahí que se abriera a los productos extranjeros, como fueron los LMV Lince italianos, los dos buques franceses de la clase Mistral, o los drones israelíes. Ante la incapacidad de su industria de defensa de ofrecer soluciones, se optó por la importación. Esta política de adquisición no fue nada popular entre el establishment militar y fue uno de las principales motivos para la salida de Serdyukov. Con el nuevo ministro de defensa en 2012, el general Sergei Shoigu, se vuelve a la política anterior, por lo que supuso un freno a los cambios radicales de Serduykov.

 

Conclusión

Como hemos podido apreciar, la reforma del Ejército Ruso cambia por completo a las unidades de guerra convencional, pero en lo que respecta a la disuasión nuclear, mantienen la misma política. Los vientos de guerra que soplan entre la OTAN y Rusia, son negados por la propia estructura de las unidades de guerra convencional. Sin embargo, Rusia no reniega a su estatus nuclear, sino que lo acentúa.

Si bien no se ha profesionalizado del todo el ejército, si que este ha tendido a una mayor profesionalización, aunque todavía le quede mucho por hacer en cuanto al asunto de los suboficiales, indispensables para un ejército efectivo. Los oficiales han podido disminuir en número, pero aumentar en competencia al eliminar las unidades cadre.

La modernización del ejército supone una de las mayores dificultades, debido a la crisis económica y al tamaño de la economía rusa, incapaz de seguir un ritmo alto de modernización. Proyectos como el PAK FA que darán lugar al T-50 en la Fuerza Aerea, con 150 ejemplares previstos tan solo, nos indica que no habrá un relevo generacional en la aviación de combate. En tierra las previsiones son mejores, pero habrá que ver en cuanto se recortan ante la disminución del presupuesto.

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