Entre las muchas dificultades y contramedidas con las que se tienen que ver los escudos antimisiles, están los señuelos de los misiles balísticos que sueltan en la fase intermedia de su trayectoria. Difíciles de discernir, saturan a los sistemas antimisiles.

 

Misiles balísticos 

La trayectoria de los misiles balísticos, como los intercontinentales (ICRM) o de alcance intermedio (IRBM), pasa por tres fases hasta que golpean al objetivo en cuestión. Pueden ser interceptados en cada una de estas, pero cada fase tiene sus pros y contras, y en cada una se utilizaría un medio diferente para su interceptación.

Escudos antimisiles
Infografía con el funcionamiento del escudo antimisiles contra los misiles balísticos iraníes.

Fase de lanzamiento. En esta fase es cuando el misil es más vulnerable, pues hasta que alcanza su velocidad máxima, es relativamente lento y puede ser derribado sin mucha dificultad. También es cuando es más facil de detectar, ya que emite una gran señal térmica que puede ser rastreada por los satélites con sensores IR.

En lo que respecta a firma radar, al conservar el misil todas sus fases, el tamaño es mayor y en consecuencia su firma. Todo ese combustible también afecta a su supervivencia, pues cualquier impacto de un misil enemigo lo destruiría con suma facilidad. Posteriormente las fases se van desprendiendo según se agote el combustible de cada una de estas. A pesar de que es la etapa donde es más facil de detectar y vulnerable, los ICRM, por ejemplo, se encontrarían en territorio enemigo, posiblemente a gran profundidad. Si el país atacante es capaz de negar el espacio aéreo poco o nada se puede hacer para llegar hasta a él.

Ya hemos visto que la destrucción de las lanzaderas móviles de misiles balísticos es muy difícil. Su movilidad, infraestructura para el ocultamiento, técnicas y señuelos hacen que las medidas preventivas no sean las más exitosas.

Exoatmospheric Kill Vehicle (EKV)
Exoatmospheric Kill Vehicle (EKV). Impulsado hasta el espacio por un cohete de tres etapas, gracias a sus sensores, y a su gran velocidad de 10 Km/s, colisionaría contra el misil balístico en su etapa intermedia.

Fase intermedia. Es la más larga de todas, lo cual posibilita poder identificar e interceptar al misil con mayor facilidad, por lo tanto es donde en primer lugar se centran los escudos antimisiles. Al salir de la atmósfera terrestre, ya no le afecta la fricción del aire, lo que le posibilita alcanzar grandes distancias. Es en esta etapa cuando se sueltan los señuelos, pero tan solo en un momento determinado de la fase descendente, cuando la trayectoria que seguirán los señuelos y la cabeza de combate serán las mismas hacia el objetivo. Así no habrá manera de diferenciarlos.

 

Fase de reentrada. Cuando la cabeza de guerra abandona el espacio, entrando en la atmósfera terrestre. Aquí se encuentra ya muy próxima a su blanco. En esta fase puede ser también interceptada por misiles como el Arrow 2. La enorme velocidad que lleva la cabeza, superior a 5.000 m/s hace que los tiempos de reacción sean muy cortos, por lo que se dispondría de dos minutos o menos para derribar el proyectil antes de que impactara.

 

Señuelo misil balístico intercontinental
Globos metálicos utilizados por la NASA. Los señuelos no difieren mucho de estos.

¿Qué son los señuelos?

Los señuelos de los misiles balísticos son una especie de balones de metal gigantes que se despliegan en la fase intermedia del vuelo. Cada misil puede llevar hasta 50 o más de estos ingenios, plegados, de manera que cuando la cabeza de guerra se separe, estos se inflarían a través de algún dispositivo con nitrógeno u otro gas. Uno de los señuelos envolvería a la cabeza nuclear, mientras que el resto iría vacío. El objetivo de estos es saturar los escudos antimisiles, teniendo que gastar los interceptores en cada uno de los múltiples señuelos.

CONTINÚA EN LA SIGUIENTE PÁGINA

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Solve : *
20 × 2 =