El 4 de abril de 2008, el Le Ponant, un crucero de lujo, es secuestrado en el Golfo de Adén cuando se dirigía a Yemen. Los autores del secuestro, los temidos piratas somalíes. La Marina Francesa actuó de manera bastante impecable en lo que se denominó Operación Thalatine.

 

El crucero Le Ponant

El barco protagonista de esta historia era de considerables proporciones, con una eslora de casi 90 metros, cuatro puentes y tres mástiles, dedicado al recreo. Un 30 de marzo de 2008 parte desde las Islas Seychelles rumbo a Yemen. A bordo iban 30 tripulantes de distintas nacionalidades: 22 franceses, 6 filipinos, un camerunés y un ucraniano. No iban pasajeros, ya que se dirigían a por ellos a Yemen, para luego realizar una travesía, pudiendo llevar hasta un máximo de 64. De haber sido secuestrado en el viaje de vuelta, el drama hubiera sido bastante mayor.

Le ponant
El crucero de lujo Le Ponant.

El secuestro

Como hemos mencionado, al partir de las Islas Seychelles rumbo a Yemen, se adentró en el Golfo de Adén, donde el 4 de abril, son atacados por los piratas somalíes.

Mientras se encontraban de barbacoa en la cubierta del barco, doce piratas somalíes aparecen en dos esquifes. Iban armados con AK-47 y RPGs, el armamento típico en ellos. En un primer momento intentan repelerlos infructuosamente con las mangueras contraincendios. El capitán del barco, Patrick Marchesseau insta a las mujeres a esconderse en la bodega, enviando un SOS que es recibido por un navío de la marina francesa, que alerta de la situación. De este modo se activa el plan PIRATMER, movilizándose todos los medios necesarios, desde buques, aviones, Commandos Marine, al GIGN, etc.

El Le Ponant con los piratas somalíes
El Le Ponant con los piratas somalíes

Debido al gran número de ciudadanos franceses entre los secuestrados, esto supuso un golpe para la opinión pública, saliendo el Primer Ministro, Francois Fillon, a condenar el acto de piratería. Para ese entonces operaban en las aguas de la zona una coalición multinacional marítima contra la piratería, bajo el nombre de Combined Task Force 150. Gracias a esto, Francia disponía de las fuerzas necesarias para abordar el caso. Un helicóptero CH-124 Sea King de la fragata canadiense HMCS Charlottetown se envió a monitorizar al Le Ponant, por ser el buque más cercano al barco.

La empresa dueña del Le Ponant, llamada CMA-CGM, fue avisada del secuestro, y se envió un equipo de negociadores a su sede en Marsella para ser asesorados.

Francotirador de comando francés
Comando francés con su fusil de precisión. Imagen de ECPAD.

Mientras, el Le Ponant fue llevado a la zona sur de Puntlandia por los piratas somalíes el 5 de abril. Francia, por su parte, traslada en un avión Transall a 18 miembros del Commandos Marine desde Djibouti, donde hay un destacamento militar francés, hasta cerca de la fragata Bouan, donde saltan en paracaídas y son recogidos por el personal del buque. Con este equipo se aseguran una intervención de emergencia en caso de que fueran a ejecutar los rehenes. También el navío Alizé, de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), realiza su labor de inteligencia, pinchando los teléfonos de los piratas para conocer sus intenciones. Por su parte, para poder operar, el gobierno francés consigue del somalí el permiso para desplegar en sus aguas barcos de guerra y aeronaves para una posible acción militar.

 

Comienzan las negociaciones

Al día siguiente se inician las negociaciones. La empresa CMA-CGM, desde Marsella y asesorada por miembros del GIGN y DGSE, se pone en contacto con los piratas. La situación para colmo, se vuelve más tensa. Lo lujoso del buque atrajo a más piratas que se querían hacer con el botín, y se enfrentan a tiros con los secuestradores del Le Ponant.

Dos son los objetivos principales de esta misión. El primero es preservar la vida de todos los rehenes, y el segundo, evitar por todos los medios posibles que los lleven a tierra. Si abandonan el barco y se internan en Somalia, se les perdería la pista y el control de la situación.

A la zona llegan más buques franceses, además de la fragata Bouan antes mencionada, se le suman el crucero portahelicópteros Jeanne d’Arc, el cisterna Var y la fragata Jean Bart. En esta última se encuentran ya 35 Commandos Marine.

El lunes 7 de abril los propietarios del barco siguen con las negociaciones. El Comando Hubert de buceadores de combate realiza una operación con dos minisubmarinos desde el buque de asalto anfibio TCD Siroco, para colocar dispositivos de escucha bajo el casco del barco. Las corrientes marítimas presentes en la zona les obligan a utilizar estos vehículos.

Piratas somalíes
Alouette-III con los prisioneros liberados en el Jeanne d’Arc.

Tras varios días de intensas negociaciones, se llega al acuerdo, 2.15 millones de dólares por el rescate de los tripulantes del Le Ponant. El Contra-almirante Gillier, Jefe de los Fusileros y Commandos de Marine y al cargo de la operación, estudia las posibilidades para recuperar el dinero tras la entrega de los rehenes. A su vez, otros 10 miembros del Commandos de Marine son recogidos del agua tras saltar en paracaidas y llevados a la Jean Bart. En total habían llegado unos 50 comandos y 15 GIGN.

 

El rescate

El día 11 de abril a las 11 horas se efectúa el intercambio. Efectivos del GIGN son los encargados de llevar las maletas con el dinero y recoger a los rehenes. Tras ello, los piratas se marchan a tierra firme y huyen en varios grupos.

Mientras, unos helicópteros despegan para dar caza a los piratas. Un Panther con Commandos de Marine, y varios Alouette III y Gazelle con  misiles contracarro filoguiados HOT. También un Atlantique 2 de reconocimiento observaba con sus cámaras al todoterreno en que huían uno de estos grupos con el dinero.

El helicóptero Panther se acerca al todoterreno, y uno de los comandos dispara al motor con su McMillan TAC-50 de 12.7mm, de manera que revienta este y se detiene en seco. Un Alouette III y el Panther aterrizan, desembarcando tres comandos que detienen a los cinco piratas. Uno de ellos ha resultado herido por metralla como resultado del disparo en el motor, por lo que es llevado al portahelicópteros para ser operado. El resto son recluidos en la fragata Jean Bart. La misión ha sido un éxito.

 

Conclusiones

Aunque la misión fue un éxito y se consiguieron casi todos los objetivos, en especial en lo que concernía a los prisioneros, también hubieron numerosas deficiencias, en parte producidas por lo antiguo del material empleado:

Atlantique 2.

Dos fragatas sufrieron averías durante la operación, entre ellas la Jean Bart.

El Atlantique 2 que tomó parte en la operación realizando el seguimiento de los piratas, en la fase final de ésta tuvo que retirarse por culpa de un fallo del motor y realizar un aterrizaje de emergencia en Yemen.

Dos helicópteros Puma del destacamento en Djibouti no pudieron estar disponibles para la operación.

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