En el artículo anterior tratamos la captura de dos operativos del SAS británico por la policía iraquí. A continuación veremos la operación de rescate que se montó para la liberación de estos. Operación de rescate del SAS británico

 

Tras tener noticias de la detención de los SAS, el Ejército Británico solicita su liberación. La policía iraquí no está por la labor, porque como hemos dicho, tenían fuertes sospechas de que iban a cometer un atentado, además de que abrieron fuego contra ellos, siendo supuestamente aliados.

Operación de rescate del SAS británico
Las tropas británicas son recibidas por una multitud enfurecida.

Ante esta negativa, las fuerzas británicas envían un convoy al cuartel de la policía, donde estaba también la prisión. Pero cuando llegan a la zona, una multitud enfurecida empieza a lanzar todo tipo de objetos a los blindados. A uno de los Warriors le destrozan la óptica*, lo que obliga al jefe del vehículo, el sargento George Long del Staffordsshire Regiment, a abrir la escotilla y asomarse para guiar el vehículo. Esto es aprovechado por los manifestantes para lanzarles una bomba incendiaria, que se cuela por la escotilla, quemando al sargento y a su tirador. Ambos se arrojan fuera del vehículo rodando para apagarse las llamas, y al final lo consiguen con ayuda de sus compañeros. El tirador tiene heridas de gravedad y tuvo que ser evacuado al Reino Unido. Son las 16.30 de lo que va a ser un largo día.

Mientras tanto, el gobierno británico quita importancia a los disturbios, cifrando los manifestantes en 150, cuando eran en realidad unos 1.000, y negando también la operación militar.

Tripulante del Warrior ardiendo tras el ataque con la bomba incendiaria por la multitud iraquí, posiblemente alentada por los líderes locales chiíes.

Más tarde se cerca la zona con blindados para impedir que vengan más manifestantes y se negocia con la policía iraquí para que los liberen. El plan era hacer una demostración de fuerza, de manera que la policía iraquí, que no tenía competencias para detener de ninguna manera a los soldados británicos, los liberaran ante la imposibilidad de resistir.

 

El Servicio Aereo Especial (SAS) se rebela contra el gobierno británico

Tras tener noticias de la detención de sus dos operativos, el teniente coronel del SAS, jefe del destacamento en Bagdad, conocido como Task Force Black, inició el plan para el rescate y solicitó permiso al Permanent Joint Headquarters en Northwood, Londres. Cuando estaba el equipo preparado para ser trasladado a la zona en un avión de transporte Hércules, recibieron la contestación, no tenían permiso. Las razones eran que una operación así, en la cual se atacara a sus supuestos aliados, la policía iraquí, sería un desastre diplomático, además que sería admitir que habían perdido el control en la zona. Habían cosas más importantes que la vida de los militares.

Miembros del Special Air Service en Irak
Miembros del Special Air Service en Irak.

Siendo una unidad con un gran esprit de corps, al informar el teniente coronel a su equipo, que estaba muy motivado para ir en rescate de sus compañeros, provocó en primer lugar decepción, y luego furia. El teniente coronel del SAS vuelve a llamar a Northwood, despegarán para Basora a llevar a cabo la operación, incluso sin su permiso. Allí les esperarían otro equipo del SAS.

Estos hechos fueron revelados por el miembro del parlamento británico Adam Holloway, ex-militar, y luego confirmado por el General Sir Mike Jackson, Jefe del Estado Mayor del British Army por aquel entonces. Operación de rescate del SAS británico

 

Asalto y liberación de los prisioneros

Sin embargo, a las 20.50 la inteligencia informa de que los prisioneros han sido trasladados de la prisión, por lo que temiendo que fueran ejecutados o trasladados a algún lugar inaccesible, deciden realizan cuanto antes la operación para liberar a sus compañeros.

Varios vehículos blindados, entre Challenger II y Warriors, en los cuales iban los equipos del SAS, más el apoyo de helicópteros asaltan la cárcel iraquí. Derrumban el muro con uno de los Warriors y penetran en el interior. En medio de la confusión se escapan más de un centenar de prisioneros. Según fuentes iraquíes, los británicos no hicieron nada por impedir su huida. Operación de rescate del SAS británico

prisión iraquí asaltada por tropas británicas
Prisión totalmente destrozada tras el asalto británico.

Pero el asalto a la cárcel no era más que una maniobra de distracción, ya que otro equipo del SAS fue al sitio donde tenían recluidos a los dos prisioneros, un casa cerca de la prisión, retenidos por milicianos locales chiíes que huyeron ante lo que se les venía encima. De esta manera, y sin apenas dificultad, fueron liberados sus dos compañeros. La operación fue un éxito, sin heridos de consideración en ella.

Con el éxito de la operación, la aprobación de esta fue dada a posteriori, pero de haber fracasado, los SAS, en especial su teniente coronel, hubiera supuesto como mínimo el fin de su carrera. Incluso en un primer momento el gobierno británico negó el asalto a la prisión, diciendo que la liberación fue fruto de las negociaciones, o el Ministerio de Defensa que calificó el derrumbe del muro de la prisión como accidental.

 

*Los periscopios, aunque tienen un grueso cristal, las láminas que no componen estallan y se resquebrajan, negando cualquier tipo de visión. Operación de rescate del SAS británico

Para leer el artículo anterior sobre la captura de los dos miembros del SAS, visite el siguiente enlace:

¿Atentado de falsa bandera por el SAS británico en Irak?

2 Comentarios

  1. Pues desde luego hagas lo que hagas, lo que no puedes hacer es dejar a tus hombre en mano de milicianos. Mal que los detenga la policía cuando no tiene competencias para ello, pero que encima los “pasen” a milicias……….

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