Cada vez más se atisba la siguiente evolución de la guerra en el aire, siendo los EEUU los pioneros en ello. No hablamos de aviones de sexta generación, sino de los enjambres de drones. Los aviones de quinta generación van a perder parte importante de su protagonismo ante los vehículos aéreos no tripulados, incluso en las misiones de combate aire-aire. El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables

El inicio del desarrollo de esta tecnología es muy reciente, tanto como 2016, cuando la división de sistemas no tripulados de la compañía Kratos (KUSD) recibió el contrato para el desarrollo del demostrador Low-Cost Attritable Strike Unmanned Aerial System Demonstration (LCASD).

El sistema LCASD que KUSD desarrollará será un diseño configurable para las múltiples variantes previstas, que podrán cumplir misiones en las que se requieran desde vuelos a muy baja cota siguiendo el perfil del terreno, a alta cota (desde los 3 metros de altura hasta los 15.000). Además, podrá desempeñar misiones de Contraataque Aéreo Defensivo y Ofensivo (DCA, OCA), Supresión de las Defensas Antiaéreas Enemigas (SEAD) y Destrucción de las Defensas Antiaéreas Enemigas (DEAD). Para mejorar la supervivencia en estas exigentes tareas, serán dotados de una agilidad extrema, no limitada por el factor humano, y que será clave para evadir los misiles.

Además de lo indicado anteriomente, la compañía Kratos deberá de cumplir con los objetivos establecidos por la USAF, y que según la nota de prensa de la compañía, en algunos casos serán capaces de superar los requerimientos. Éstos son los siguientes:

  • Coste de adquisición: inferior o igual a 3 millones de dólares para las primeras 99 unidades, y a 2 millones por cada unidad en los siguientes lotes de 100 o más drones.
  • 2.700 Km de radio de acción con una carga de 250 Kg.
  • Velocidad máxima de Mach 0.9.
  • Bahía interna para armas lo suficientemente grande para llevar al menos dos GBU-39 Small Diameter Bomb.
  • Despegue y aterrizaje sin necesidad de pista.
  • Uso de materiales, subsistemas y procesos de fabricación disponibles en el mercado civil.

Tras un año desde la asignación del contrato, Kratos fue capaz de poner a punto un primer demostrador basado en su drone XQ-222, pero aquí no acaba la historia. El 6 de mayo de este año, el Air Force Research Laboratories habló por primera vez del LCAA (Low Cost Attritable Aircraft) durante una conferencia en su sede central de la base aérea de Wright-Patterson, Ohio, publicándose poco después por parte del Departamento de Defensa de los EEUU un documento con información del programa. El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables

GBU-39 SDB en la bahía interna de armas de un F-22A
GBU-39 SDB en la bahía interna de armas de un F-22A. El LCASD podrá llevar al menos dos de estas bombas de igual manera para reducir la firma radar.

Limitaciones de los aviones de quinta generación

¿A qué corresponde la necesidad de este programa?

A pesar de que los EEUU disponga de aviones furtivos como el F-22 o F-35, así como armas de largo alcance que permiten golpear a distancias seguras, el panorama es más limitado de lo que parece.

En primer lugar, esas armas serían más bien contra objetivos preestablecidos, no de oportunidad, por lo que el abanico de blancos golpeados por ellos no es muy amplio. Los sensores permiten reconocer objetivos a cierta distancia, y está claro que si se quiere golpear dentro de zonas negadas por el enemigo, se corre un riesgo. Además, tenemos que pensar en el costo de este armamento. Sin ir más lejos, un AGM-158 JASSM cuesta 850.000 dólares, y la versión de alcance extendido 1.360.000, es decir, en torno a la mitad del precio que se pretende en el LCASD.

Si bien los aviones de quinta generación son más difíciles de detectar y tienen una suite de sensores y guerra electrónica que les permite sobrevivir de una manera inimaginable para los aviones más antiguos en ambientes A2/AD (Anti-Access/Area Denial) esto no los hace invulnerables. Y teniendo en cuenta el elevado costo de estas plataformas (se espera que 85 millones para el F-35A y unos 150 millones el F-22), perder una junto con su piloto, supone un duro golpe tanto en términos monetarios, como propagandísticos. Y en ese tipo de ambientes las misiones CSAR no serían apenas factibles. El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables

El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables
El XQ-222, el drone sobre el que se desarrollará el demostrador. Kratos.

Los drones, por otra parte, están alcanzando precios realmente altos, desde los 17 millones de dólares que cuesta un Predator B, a los 131 de un Global Hawk. Si se sigue la tendencia actual, un dron furtivo y autónomo con las capacidades mencionadas antes volvería al problema anterior, el perder aparatos muy caros. El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables

Una revolución a la vuelta de la esquina

Con el LCAA se pretende un drone prescindible, que en caso de ser derribado, no suponga una gran pérdida. Ahí está la novedad, en la manera de desarrollar el programa, con productos ya probados y presentes en parte en el mercado civil (tal y como se hizo con el Textron AirLand Scorpion), y una producción masiva, que aminorará los costes a un precio inferior a 2 millones de dólares.

De esta manera, los drones actuarían en gran número apoyando a los F-35 y F-22, volando en vanguardia realizando labores de reconocimiento, SEAD, aire-aire, etc, cada uno optimizado para la misión encomendada, sin que haya apenas preocupación si son derribados en entornos hostiles A2/AD. Pero a pesar de ser prescindibles, su diseño deja ver numerosos elementos para reducir la firma radar, como la toma de aire en la parte superior del fuselaje, bahía interna de armas, derivas inclinadas, etc.

La inteligencia artificial necesaria para convertir a estos drones en autónomos ya está en desarrollo, realizándose pruebas en las cuales F-16 sin piloto han realizado ataques en compañía de otros pilotados, y de manera autónoma. También hemos podido ver recientemente a un enjambre de 103 pequeños drones Perdix actuar de manera autónoma, tal y como dijo el director de habilidades estratégicas del Departamento de Defensa de Estados Unidos, William Roper, en un comunicado:

“Los Perdix no son individuos preprogramados y sincronizados; son un organismo colectivo que comparte un cerebro distribuido para la toma de decisiones y se adaptan los unos a los otros como los enjambres naturales. Dado que cada Perdix se comunica y colabora con todos los demás, el enjambre no tiene ningún líder y puede adaptarse a los drones que se incorporen o abandonen el enjambre”.

El desarrollo de estos sistemas, en conjunto con el LCAA darán lugar a los drones que pretende la USAF, furtivos, baratos, autónomos y en gran número. Por tanto nos espera una revolución a la vuelta de la esquina, a pesar de que los UAVs llevan décadas en servicio, pero no de la manera integrada, autónoma y con la relevancia con la que parece que van a llegar.

El futuro de la USAF, drones furtivos autónomos desechables

Fuentes:

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