Nuestra geografía está sembrada de joyas históricas como resultado de las numerosas contiendas vividas a lo largo de milenios. Desde los numerosos castra, a los búnkeres de la Guerra Civil de 1936 (una de tantas) desperdigados por los sitios más insospechados. Aunque por desgracia el tratamiento de este conflicto está cada vez más politizado, no por ello no podemos acercarnos a sus vestigios, algunos tan bien conservados, que se nos hace fácil viajar en el tiempo con la imaginación, sin otro afán que el del simple interés por nuestra historia militar. Búnkeres de Pinto de la Guerra Civil Española

 

En esta visita hemos tenido la oportunidad de visitar lo que se conoce como búnkeres de los Yesares, al norte de la localidad madrileña de Pinto, dentro del Parque Regional del Sureste. Es un conjunto de casamatas, trincheras y pozos de tirador situados en una colina, que daban lugar a lo que se denominaba islote de resistencia. Debido a su buena conservación, se puede apreciar fácilmente todo el trazado e identificar cada elemento del conjunto.

Por supuesto, cuando se va a visitar alguna zona de estas características, conviene empeparse de la historia del lugar, ya que de otra manera no veríamos más que cemento y tierra descontextualizada. Para ello, os dejaremos un extracto de un interesante artículo sobre el tema y a continuación una galería fotográfica con algunas de las tomas realizadas:

A mediados de enero de 1937 ambos bandos eran conscientes de la importancia estratégica que tenía la carretera de Madrid-Valencia, pues había quedado como importante corredor por el que llegaban suministros a la capital. Por ello, los dos bandos habían estado acumulando tropas y realizando “movimientos de líneas”5 en la zona para ser los primeros en iniciar la ofensiva, En este sentido se entienden los combates acaecidos en el Cerro de los Ángeles, en Getafe, o el primer intento de ocupación del cerro Cabeza Fuerte, en Pinto, que terminó con la vuelta a las posiciones de partida en el citado municipio de las tropas franquistas debido a las fuertes lluvias que hicieron impracticable el terreno. Los planes de ataque se ralentizaron pero siguieron ejecutándose y para ello el ejército no gubernamental acantonó cinco brigadas en el eje Norte-Sur que constituía la carretera de Andalucía, en los pueblos de Pinto y Valdemoro, al mando del general Varela, que iniciarían su avance el día 6 de febrero, dando comienzo lo que se conocería en adelante como “Batalla del Jarama”. Desde Valdemoro partieron las brigadas de los coroneles Asensio y García-Escámez, mientras que desde Pinto partieron las de los coroneles Rada y Sáez de Buruaga, quedando la de Barrón en reserva, que apoyaría más adelante al par anterior.

El coronel Rada fue el primero en iniciar el avance en dirección noreste ocupando los vértices que se extienden desde la carretera de Andalucía hasta la unión de los ríos Manzanares y Jarama. Estas alturas son, de suroeste a noreste: Los Yesares, Cabeza Fuerte, Cota 649, todas en Pinto y Monte del Fraile, La Marañosa y Coberteras en San Martín de la Vega. En su avance se enfrentó a las tropas de la 48 Brigada Mixta al mando del coronel Jiménez Orge, que defendía el sector de Perales a Pinto. La I Brigada de Rada tenía por misión proteger el flanco Norte de la ofensiva franquista ante cualquier respuesta republicana que viniese desde el sur de la capital para que las demás brigadas pudiesen operar en la zona central.

En este sentido, el coronel Sáez de Buruaga comenzó su avance igualmente desde Pinto en dirección este con la intención de ocupar San Martín de la Vega, ya a las orillas del río Jarama. Avanzaría por una zona en la que terminaba el sector defendido por la 48 Brigada Mixta y comenzaba el sector asignado a la 23 Brigada Mixta, al mando del teniente coronel Camilo Sicilia, que defendía el sector entre Gózquez de Arriba y las estribaciones de Ciempozuelos, zona asignada a la 18 Brigada Mixta. A la vanguardia de la II Brigada de Sáez de Buruaga avanzó la caballería del teniente coronel Cebollino por el camino de Valdeciervos, que discurre entre el término municipal de Pinto y Gózquez de Arriba. Del mismo modo, la artillería de acompañamiento avanzó sus posiciones desde la loma Valdeciervos (Pinto) a la casa del Platero (junto a Gózquez). Como se puede apreciar, es esta primera fase de la Batalla del Jarama la que protagonizan las posiciones localizadas en Pinto objeto de nuestro trabajo.

Entre marzo de 1937 y mayo de 1938 se desplegó la División 12 para cubrir el sector entre Getafe y San Martín de la Vega, que sería sustituida posteriormente por los efectivos de la División 18, que quedaría al cargo de este sector entre mayo de 1938 y el final de la guerra en abril de 1939.7 Ambas unidades continuaron de forma más intensiva las labores de fortificación iniciadas de modo precipitado durante el desarrollo de las operaciones. Los trabajos de fortificación tenían por objeto proteger las zonas conquistadas de posibles contraataques enemigos y así estabilizar el frente, de modo que fuese posible guarnecerlo con pequeños contingentes de tropas para así destinar más efectivos a zonas con operaciones en marcha. Estos trabajos consistían en la ampliación y mejora de la red de trincheras de cada posición que había empezado a construirse durante el desarrollo de la Batalla del Jarama. Del mismo modo, se levantaron fortines en hormigón, abrigos para la tropa y otras estructuras que se comentarán en el siguiente apartado, y que conforman la evidencia arqueológica que ha llegado hasta nuestros días.

Proyecto de estudio y puesta en valor de los restos de la Guerra Civil Española (1936-1939) en el término municipal de Pinto (Madrid). Ángela Crespo Fraguas y Miguel Ángel Díaz Moreno. Licencia CC BY-NC-ND 4.0.

GALERÍA FOTOGRÁFICA BÚNKERES DE PINTO

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