El artículo militar que os presentamos ha sido uno los más influyentes en Occidente, y peor entendidos de los últimos años. Influyente, porque había dado lugar a una supuesta doctrina que fue poco después puesta en práctica en Crimea y este de Ucrania, y peor entendida, porque en ningún momento pretendía introducir una nueva doctrina en el Ejército Ruso. La Doctrina Gerasimov

Como podremos comprobar a continuación, lo que más bien hace Gerasimov es describir las características de los últimos conflictos, en especial los que surgieron con las “Primaveras Árabes”, y que según su punto de vista, seguirían una nueva doctrina Occidental, encabezada por EEUU. Por tanto, tendríamos que llamarle, si acaso, y desde su perspectiva, “Doctrina Obama”, ya que los conflictos que analiza son los sucedidos durante su mandato, rompiendo estos por completo con los anteriores (los de la era Bush, etc). Ante este nuevo tipo de amenazas, tanto asimétricas como indirectas, Gerasimov insta a buscar soluciones para protegerse de ellas.

Tras esta breve introducción aclaratoria, os dejamos con el texto en cuestión:

 

 

El valor de la ciencia está en la capacidad de previsión

Los nuevos desafíos exigen replantearse las formas y métodos de llevar a cabo las operaciones de combate.

General Valery Gerasimov, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Publicado originalmente en Military-Industrial Kurier, 27 de febrero de 2013.

 

En el siglo XXI hemos visto una tendencia a difuminar las líneas entre los estados de guerra y paz. Las guerras ya no se declaran y, habiendo comenzado, proceden según un patrón desconocido.

La experiencia de los conflictos militares — incluidos los relacionados con las llamadas Revoluciones de Colores en el norte de África y el Oriente medio — confirma que un estado perfectamente próspero puede, en cuestión de meses e incluso días, transformarse en el escenario de un feroz conflicto armado, convertirse en víctima de una intervención extranjera y hundirse en una red de caos, catástrofe humanitaria y guerra civil.2

 

Las lecciones de la Primavera Árabe

Por supuesto, sería más fácil decir que los acontecimientos de la “Primavera Árabe” no son guerras y, por lo tanto, no hay lecciones para nosotros — los militares — que aprender. Pero tal vez lo contrario sea lo cierto — que precisamente estos acontecimientos son los típicos de la guerra en el siglo XXI.

De ser el país más próspero de África, aunque gobernado por una dictadura, una de las muchas de ese continente, pasó a ser un estado fallido, con guerra civil incluida y proliferación del yihadismo, en un abrir y cerrar de ojos.

En términos de la magnitud de víctimas y de destrucción, de las catastróficas consecuencias sociales, económicas y políticas, tales conflictos de nuevo cuño son comparables con las consecuencias de cualquier guerra tradicional.

Las “reglas de la guerra” han cambiado. El papel de los medios no militares para alcanzar metas políticas y estratégicas ha crecido, y, en muchos casos, han excedido el poder de la fuerza de las armas en su eficacia (ver Cuadro 1).

El enfoque de los métodos aplicados a los conflictos se ha modificado en la dirección de un amplio uso de medidas políticas, económicas, informativas, humanitarias y otras no militares, aplicadas en coordinación con el potencial de protesta de la población.

Todo ello se complementa con medios militares sigilosos, incluyendo la realización de acciones de guerra informativa y de fuerzas de operaciones especiales. El uso abierto de fuerzas — a menudo disimuladas como de mantenimiento de paz y de regulación de la crisis — sólo se recurre en una determinada etapa, principalmente para el logro del éxito final en el conflicto.

Cuadro 1.

De lo anterior surgen estas cuestiones lógicas: ¿Qué es la guerra moderna? ¿Para qué debe prepararse el ejército? ¿Cómo debe ser armado? Sólo después de responder a estas preguntas podemos determinar las direcciones de construcción y desarrollo de las fuerzas armadas a largo plazo. Para ello, es esencial tener una comprensión clara de las formas y métodos de uso de la aplicación de la fuerza.

En la actualidad, junto con los elementos tradicionales, se están desarrollando otros no convencionales. Se ha fortalecido el papel de unidades móviles de combate mixtas, actuando en un único espacio de información-inteligencia debido al uso de las nuevas posibilidades de los sistemas de mando y control. Las acciones militares son cada vez más dinámicas, activas y fructíferas. Las pausas tácticas y operativas que el enemigo podría explotar están desapareciendo. Las nuevas tecnologías de la información han permitido reducciones significativas en las brechas espaciales, temporales y de información entre las fuerzas y los órganos de control. Los combates frontales de grandes formaciones de fuerzas a nivel estratégico y operacional se están convirtiendo gradualmente en una cosa del pasado. Las acciones a larga distancia y sin contacto contra el enemigo se están convirtiendo en el principal medio para lograr los objetivos de combate y operacionales. La derrota de los elementos (objetivos) del enemigo se llevan a cabo a lo largo de toda la profundidad de su territorio. Se están borrando las diferencias entre los niveles estratégicos, operacionales y tácticos, así como entre las operaciones ofensivas y defensivas. La aplicación de armamento de alta precisión está teniendo un carácter masivo. Las armas basadas en nuevos principios físicos y sistemas automatizados se están incorporando activamente en la actividad militar.

General Gerasimov
General Gerasimov. © Sputnik/ Evgeny Biyatov.

Las acciones asimétricas se han generalizado, permitiendo la anulación de las ventajas de un enemigo en los conflictos armados. Entre tales acciones se encuentran el uso de fuerzas de operaciones especiales y la oposición interna para crear un frente en permanente acción a través de todo el territorio del estado enemigo, así como acciones informativas, dispositivos y medios que se están perfeccionando constantemente.

Estos cambios en curso se reflejan en la doctrinarias de los principales países del mundo y se están utilizando en conflictos militares.

Ya en 1991, durante la Operación Tormenta del Desierto en Irak, los militares estadounidenses se dieron cuenta del concepto de “alcance global, poder global” y “operaciones aire-suelo”. En 2003 durante la Operación Libertad Iraquí, las operaciones militares se llevaron a cabo de acuerdo con la denominada Single Perspective 2020 [Joint Vision 2020].

Ahora se han elaborado los conceptos de “ataque global” y “defensa antimisiles global”, que prevén la derrota de los objetivos y fuerzas enemigas en cuestión de horas desde casi cualquier punto del planeta, al tiempo que garantizan la prevención de daños inaceptables de un contraataque enemigo. Los Estados Unidos también están promulgando los principios de la doctrina de integración global de las operaciones destinadas a crear en muy poco tiempo grupos de fuerzas altamente móviles y de tipo mixto.

En los recientes conflictos, han aparecido nuevos medios para realizar operaciones militares que no pueden considerarse puramente militares. Un ejemplo de ello es la operación en Libia, donde se creó una zona de exclusión aérea, un bloqueo marítimo, y fueron ampliamente utilizados contratistas militares privados en estrecha interacción con unidades armadas de la oposición.

Debemos reconocer que, si bien entendemos la esencia de las acciones militares tradicionales llevadas a cabo por las fuerzas armadas regulares, sólo tenemos una comprensión superficial de las formas y medios asimétricos. En este sentido, la importancia de la ciencia militar — que debe crear una teoría integral de tales acciones — está creciendo. El trabajo y la investigación de la Academia de Ciencias Militares pueden ayudar en esto.

 

Las Funciones de la Ciencia Militar

En un debate sobre las formas y los medios de un conflicto militar, no debemos olvidarnos de nuestra propia experiencia. Me refiero al uso de unidades partisanas durante la Gran Guerra Patriótica y la lucha contra las unidades irregulares en Afganistán y el Cáucaso Septentrional.

Subrayaría que durante la guerra de Afganistán, se practicaron formas y medios concretos de realizar operaciones militares. Movimientos rápidos, un uso inteligente de los paracaidistas y envolventes, que entre todas permitieron la interrupción de los planes enemigos y les ocasionó pérdidas significativas.

Otro factor que influye en la esencia de los medios modernos de los conflictos armados es el uso de modernos sistemas automatizados en el equipamiento militar y la investigación en el área de inteligencia artificial. Si bien hoy tenemos drones aéreos, los campos de batalla del mañana se llenarán de robots que caminen, se arrastren, salten y vuelen. En un futuro próximo es posible crear una unidad completamente robotizada, capaz de realizar operaciones militares de forma independiente.

Ulan-6, un drone terrestre por control remoto poderosamente armado, con un cañón de 30mm, una ametralladora coaxial de 7.62mm, misiles contracarro Ataka y MANPADS Igla. Ha sido desplegado por el Ejército Ruso en Siria.

¿Cómo lucharemos en esas condiciones? ¿Qué formas y medios deben usarse contra un enemigo robotizado? ¿Qué tipo de robots necesitamos y cómo se pueden desarrollar? Ya hoy nuestras mentes militares deben de estar pensando en estas preguntas.

El conjunto de problemas más importante, que requieren de una intensa atención, está relacionado con el perfeccionamiento de las formas y medios de aplicación de conjuntos de fuerzas. Es necesario replantear el contenido de las actividades estratégicas de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Ya se están planteando preguntas tales como: ¿Son necesarias ciertas operaciones estratégicas? ¿Cuáles y cuántas de ellas necesitaremos en el futuro? Hasta ahora, no hay respuestas.

También hay otros problemas que estamos encontrando en nuestras actividades diarias. Actualmente estamos en la fase final de la formación de un sistema de defensa aeroespacial (VKO). Debido a esto, la cuestión del desarrollo de formas y medios de acción utilizando las fuerzas y recursos del VKO se ha convertido en algo real. El Estado Mayor ya está trabajando en esto. Propongo que la Academia de Ciencias Militares también participe activamente.

El área de la información abre amplias posibilidades asimétricas para reducir el potencial de combate del enemigo. En el norte de África hemos sido testigos del uso de tecnologías para influir en las estructuras estatales y en la población con la ayuda de las redes de información. Es necesario perfeccionar las acciones en el área de información, incluyendo la defensa de nuestros propios objetivos.

La operación para obligar a la paz a Georgia expuso la ausencia de enfoques unificados para el uso de unidades de las Fuerzas Armadas fuera de la Federación Rusa. El ataque en septiembre de 2012 al Consulado de Estados Unidos en la ciudad libia de Bengasi, el inicio de las actividades de piratería, la reciente toma de rehenes en Argelia, confirman la importancia de crear un sistema de defensa armada de los intereses del estado fuera de las fronteras de su territorio.

Aunque los añadidos a la ley federal “Sobre la Defensa” adoptados en 2009 permiten el uso operacional de las fuerzas armadas de Rusia fuera de sus fronteras, las formas y los medios de su actuación no se definen. Además, las cuestiones de como facilitar su utilización operativa no se han establecido en el plano interministerial. Esto incluye la simplificación del procedimiento para cruzar las fronteras del país, el uso del espacio aéreo y las aguas territoriales de los estados extranjeros, los procedimientos para interactuar con las autoridades del estado de destino, etc.

Es necesario coordinar el trabajo conjunto de los organismos de investigación de los ministerios y agencias competentes en estos asuntos.

Una de las formas del uso de la fuerza militar fuera del país son las operaciones de mantenimiento de paz. Además de las misiones tradicionales, sus actividades podrían incluir tareas más específicas, como labores humanitarias, de rescate, evacuación, saneamiento, etc. En la actualidad, su clasificación, esencia y contenido no se han definido.

Además, las complejas y múltiples labores de las misiones de mantenimiento de paz, que posiblemente, las tropas regulares tendrán que llevar a cabo, supondrán la creación de un sistema fundamentalmente nuevo para su preparación. Después de todo, la labor de una fuerza de mantenimiento de la paz es como fuerza de interposición entre los bandos en conflicto, proteger y salvaguardar a la población civil, cooperar en la reducción de la violencia potencial y restablecer la vida pacífica. Todo esto exige una preparación académica (ver Cuadro 2).

 

Control del territorio

Cada vez es más importante en los conflictos modernos la capacidad de defender a la población, los objetivos y comunicaciones propias, de la actividad de las fuerzas de operaciones especiales, en vista de su creciente utilización. Resolver este problema prevé la organización y la introducción de la defensa territorial.

Antes de 2008, cuando el ejército en tiempo de guerra sumaba más de 4,5 millones de hombres, estas labores eran manejadas exclusivamente por las fuerzas armadas. Pero las condiciones han cambiado. Ahora, contrarrestar a las fuerzas terroristas y de reconocimiento y sabotaje, sólo puede ser organizado con la compleja implicación de todas las fuerzas de seguridad del país.

Cuadro 2.

El Estado Mayor ha empezado este trabajo. Se basa en la definición de los planteamientos de la organización de la defensa territorial que fueron reflejados en los cambios de la ley federal “Sobre la Defensa”. Desde la adopción de esa ley, es necesario definir el sistema de gestión de la defensa territorial y hacer cumplir legalmente el papel y la ubicación en él de otras fuerzas, unidades militares, y órganos de otras estructuras estatales.

Necesitamos recomendaciones bien fundamentadas sobre el uso de las fuerzas interinstitucionales y los medios para el cumplimiento de la defensa territorial; métodos para combatir a las fuerzas terroristas y de sabotaje del enemigo en las condiciones actuales.

La experiencia de llevar a cabo operaciones militares en Afganistán e Irak ha demostrado la necesidad de trabajar — junto con los órganos de investigación de otros ministerios y organismos de la Federación Rusa — sobre el papel y el alcance de la participación de las fuerzas armadas en la regulación de la situación tras el conflicto, elaborar la prioridad de las misiones, los métodos de activación de las fuerzas y el establecimiento de los límites del uso de la fuerzas armadas.

El desarrollo de un aparato científico y metodológico para la toma de decisiones que tenga en cuenta el carácter diverso de las fuerzas militares, es un asunto importante. Es necesario investigar las capacidades integradas y el potencial combinado de todas las tropas y unidades componentes de estas fuerzas militares. El problema aquí es que los modelos existentes de operaciones y conducta militar no admiten esto. Nuevos modelos son necesarios.

Los cambios en el carácter de los conflictos militares, el desarrollo de los medios de la intervención armada, y de las formas y los métodos de aplicarlos, han creado nuevas demandas para los sistemas de soporte multifacéticos. Este es todavía un camino más para la actividad académica que no debe ser descuidado.

 

Las ideas no pueden ser impuestas al mando

La situación de la ciencia militar rusa hoy en día no puede compararse con la época de florecimiento del pensamiento militar teórico en nuestro país en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, hay razones objetivas y subjetivas para esto y no es posible culpar a nadie en particular de ello.

Además de lo anterior, debo también reconocer algo más: en aquel momento no habían personas con titulaciones de un nivel superior al actual, y no habían escuelas ni departamentos académicos. Habían personalidades extraordinarias, con ideas brillantes. Los llamaría fanáticos en el mejor sentido de la palabra. Tal vez no tenemos suficiente gente así en la actualidad.

A la gente le gusta, por ejemplo, Georgy Isserson, quien, a pesar de las ideas que concibió en los años de preguerra, publicó el libro “Nuevas Formas de Combate”. En él, este teórico militar soviético predijo: “La guerra por lo general no es declarada. Simplemente comienza con las fuerzas militares ya desplegadas. La movilización y la concentración de tropas no forman parte del período posterior al inicio del estado de guerra, como fue en el caso de 1914, sino más bien, y de manera inadvertida, sucede mucho antes que eso”. Las previsiones de este “profeta de la patria” tuvieron un final trágico. Nuestro país pagó con grandes cantidades de sangre por no escuchar las conclusiones de este profesor de la Academia del Estado Mayor.

¿Qué podemos concluir con esto? Una actitud desdeñosa hacia las nuevas ideas, a los enfoques no estandarizados, a otros puntos de vista es inaceptable en la ciencia militar. Y es aún más inaceptable que los profesionales tengan esta actitud hacia la ciencia.

En conclusión, me gustaría decir que no importan las fuerzas que el enemigo tenga, no importa lo modernas y desarrolladas que estén sus fuerzas y medios para el conflicto armado, pueden encontrarse métodos y formas para superarlos. Siempre tendrán vulnerabilidades y eso significa que existen medios adecuados para oponerse a ellos.

No debemos copiar la experiencia extranjera en esta materia y después seguir a los países líderes en ella, sino que debemos superarlos y ocupar las posiciones de liderazgo nosotros mismos. Aquí es donde la ciencia militar adquiere un papel crucial.

El excepcional erudito militar soviético Aleksandr Svechin escribió: “es extraordinariamente difícil predecir las condiciones de la guerra. Para cada guerra es necesario trabajar una línea particular para su conducta estratégica. Cada guerra es un caso único, exigiendo el establecimiento de una lógica particular y no la aplicación de algún patrón”.

Este enfoque sigue siendo correcto. Cada guerra se presenta como un caso único, exigiendo la comprensión de su lógica particular, su singularidad. Es por eso que es muy difícil predecir el carácter de una guerra a la que Rusia o sus aliados pueden ser atraídos. Sin embargo, debemos hacerlo. Cualquier declaración académica en la ciencia militar no vale la pena si la teoría militar no está respaldada por la función de predicción.

Para abordar los numerosos problemas que enfrenta la ciencia militar hoy en día, el Estado Mayor cuenta con el apoyo de la Academia de Ciencias Militares, que concentra a los principales eruditos militares y a los especialistas más autorizados.

Confío en que en el futuro se amplíen y perfeccionen los estrechos lazos entre la Academia de Ciencias Militares y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Solve : *
28 ⁄ 7 =