Un sistema de mando y control desarrollado por Northrop Grumman Aerospace Systems ha sido capaz de controlar ocho vehículos no tripulados en un complejo ejercicio en el cual había que localizar y atacar un objetivo submarino.Guerra antisubmarina realizada por drones autónomos en el ejercicio ANTX 2017

La demostración fue parte del Advanced Naval Technology Exercise (ANTX) 2017, realizado entre los días 11 y 18 de agosto, en el Naval Surface Warfare Center Panama City, Florida, y el Naval Undersea Warfare Center en Newport.

Durante una entrevista el 16 de agosto, Jeff Hoyle, director de guerra submarina de Northrop Grumman Aerospace Systems, dijo que el sistema de gestión y control avanzado de misión diseñado por Northrop Grumman, junto al Navy Common Control System, controlaron un vehículo subacuático no tripulado (UUV) Huntington Ingalls/Battelle Proteus de gran tamaño, dos vehículos de superficie no tripulados (USVs) Liquid Robotics Wave Glider, un UAV, un UUV Hydroid REMUS 100, un UUV Iver y dos UUVs Riptide Autonomous Solutions, “colaborando para realizar una misión de combate en el fondo marino”. La prueba se realizó en la bahía de San Andrés, Florida (EEUU).

Huntington Ingalls/Battelle Proteus con los UUVs acoplados para la exigente prueba.

El ejercicio consistió en lo siguiente: el helicóptero que simulaba ser un UAV se encargó de la vigilancia aérea y actuó como relé de comunicaciones entre el centro de control táctico y los drones. Los USVs Wave Glider fueron posicionados 18.5 Km mar adentro para proporcionar información sobre el tráfico marítimo dentro y fuera de la bahía. Los Wave Gliders se comunicaban acústicamente con el UUV Proteus, que actuaba como nave nodriza de los UUVs REMUS 100 y los pequeños Riptide, a los cuales llevó a la zona de operaciones de manera encubierta. El REMUS 100 fue equipado con un sonar de apertura sintética de barrido lateral que buscó y detectó al objetivo en cuestión.

Micro-UUV Riptide.

El sonar “tenía alguna capacidad de detección automática de objetivos, por lo que nos notificó cuando detectó un objetivo y luego proporcionó la información a nuestros operadores en el centro de operaciones tácticas para que pudieran validar el objetivo correcto”, dijo Hoyle.

“Una vez que el objetivo fue localizado, enviamos desde el Proteus (la nave nodriza) un Riptide con un sensor acústico pasivo. Nos informó de cualquier actividad detectada. Después de esto, determinamos que éramos capaces de detectar y destruir. Atacamos al objetivo con dos armas simuladas, un Riptide lanzado desde el Proteus, y el otro un UUV Iver enviado desde una jaula que habíamos situado previamente en el fondo de la bahía. Lo hicimos a través de comunicaciones acústicas”, afirmó Hoyle.

“Ambos ataques fueron exitosos. Enviamos al Remus a realizar la evaluación de daños y a validar que habíamos realizado el ataque correctamente”. También añadió Hoyle que el ejercicio había sido un paso adelante con respecto a la demostración ANTX del año pasado, realizada con cuatro vehículos.

Para acabar, Hoyle dijo que “en el futuro, la US Navy va a tener que ser capaz de luchar en varios ámbitos simultáneamente (multi-domain), por lo que este tipo de cosas que estamos haciendo con la tecnología naval en cuanto a mando y control autónomo y control autónomo multi-domain, se vuelve cada vez más importante en el área emergente de la guerra submarina.

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