El diseño heterodoxo del portaaviones Queen Elizabeth ha llamado mucho la atención debido a sus dos islas, algo inaudito y único en el diseño de estos buques. Os exponemos las razones por las que se eligió tan atrevido diseño. Porqué el portaaviones británico Queen Elizabeth tiene dos islas

Este innovador diseño se lo debemos a la firma francesa Thales, tras su experiencia con el Charles De Gaulle. Una de las principales razones para adoptar el diseño de dos islas ha sido el poder distanciar las chimeneas para poder permitir una mayor separación entre los motores situados justo debajo de cada una. Y es que la planta motriz está dividida en dos complejos separados para aumentar la redundancia, de manera que si uno es dañado por acción enemiga (como un misil antibuque), el otro pueda seguir funcionando.

Durante las pruebas en el tunel de viento, se comprobó que el diseño de dos islas provoca menos turbulencias causadas por el viento y el movimiento propio del buque, que si tuviera una de gran tamaño. Estas turbulencias tienen un gran impacto en las operaciones aéreas sobre la cubierta de vuelo, por lo que el diseño elegido las permite de mejor manera.

También dos pequeñas islas aprovechan mejor el espacio que una sola de gran tamaño, por lo que se dispone de mayor área para las operaciones aéreas.

A las turbulencias causadas por el viento podemos sumar otro tipo de “turbulencias”. En el caso de los radares de gran potencia, aunque estos operen en diferentes frecuencias, pueden causarse entre sí interferencias y puntos ciegos si están las antenas muy juntas. Sería el caso del radar Type 1046 de vigilancia a largo alcance situado en la isla más cercana a proa, y el Type 997 Artisan 3D de medio alcance. Gracias a la separación que dejan entre sí, solucionan este problema.

Al adoptar dos islas, cada una puede especializarse en una función, y situarse donde mejor pueda ejercerla. Es por ello, que la dedicada a la navegación ha sido situada a proa, donde el OOW (Officer of the Watch) posee una mejor visión de lo que está inmediatamente enfrente del portaaviones. Esto se agradece sobre todo en aguas donde el movimiento está más restringido. Además, el puente está dotado de unas ventanas de gran tamaño y con un ángulo de visión excelente, de manera similar a los destructores Type 45.

Las ventanas de tres metros de alto para los controladores aéreos permiten una gran visibilidad. Son capaces de aguantar el impacto de la pala de un helicóptero pesado.

Para las operaciones aéreas, se ha elegido la isla a popa, en la posición óptima para ver los aviones aproximándose para aterrizar en el buque. Por ello, ha sido diseñada la torre por la empresa Tex ATC Ltd, una de las más importantes en el diseño de torres de control para aeropuertos militares y civiles. Y es que el delicado momento del aterrizaje es cuando el piloto necesita más ayuda desde el portaaviones. Los controladores aéreos en dicha isla gozan de una visibilidad excepcional gracias a unas enormes ventanas de 3 metros de alto y una visión de 290°.

El mayor defecto del diseño de dos islas es que al separar el puente de operaciones aéreas del de mando, en vez de estar en un lugar común, se pierde coordinación entre ambos equipos. El curso y velocidad del buque ha de ser coordinado cuidadosamente con las operaciones aéreas. En la disposición tradicional, el OOW tenía contacto visual con los controladores aéreos, mientras que ahora dependerán de las comunicaciones. De todos modos, será cuestión de adaptarse y de aprovechar las nuevas ventajas que ofrecen las dos torres.

 

Fuente: Save the Royal Navy.

2 Comentarios

  1. La razón para tener 2 torres es interesante pero, de todos modos es excesiva, además se debe tener en cuenta que su tamaño es desproporcionado.
    Otro detalle que hay que tener en cuenta es su falta de armamento defensivo.
    Lo que obliga a depender de buques de escolta.

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